El tridente fabricado en casa

Xosé Ramón Castro
x. r. castro VIGO / LA VOZ

DEPORTES

10 jun 2011 . Actualizado a las 13:08 h.

Iago Aspas y Dani Abalo son inseparables desde que el fútbol los unió en juveniles. En el verano del 2007 entraron en contacto con Michu en un Celta B de ensueño y en la noche del miércoles se revelaron como el revulsivo que necesitaba el Celta en la primera etapa del retorno a la élite. Los tres forman ahora un nuevo tridente que se convierte en alternativa a los tres jugones de la vanguardia celeste. Ellos, que vivieron en sus carnes la caída libre de un histórico, quieren ser protagonistas del resurgimiento. «Desde que estábamos en el filial hemos trabajado juntos y año a año hemos ido perfeccionando ese entendimiento», resume Aspas.

Los tres aprovecharon la recta final del campeonato regular para pedir paso, pero ninguno de ellos tuvo la recompensa de la titularidad. Sin embargo, el partido de ida con el Granada le tenía reservado un papel protagonista en forma de gol. En el tanto participaron los tres y Hugo Mallo, el canterano más joven.

El primero en entrar en contacto con el balón fue el moañés: «Parece que es una jugada criada en la cantera, pero son lances del juego. Muchas veces enredamos la pelota y esta vez salió bien», comenta Iago, que vio la entrada fulgurante de Mallo por su derecha. La participación de Dani Abalo en la jugada fue tan anecdótica como decisiva. Una vez más le delató la sinceridad: «Le quise dar al balón, pegué con el defensa, yo no vi a Michu para nada, pero tuvimos suerte. Le dije después del partido que menos mal que le di al defensa». Ese salto involuntario condujo el esférico a los pies de Michu: «No sé si la dejó pasar pero al final la pelota llegó allí y por fortuna acabó en la red».

Los tres actuaron como revulsivos, un papel para el que parece estar dispuestos y dotados. «Nos salieron bien las cosas a los tres que entramos, tuvimos la oportunidad de disfrutar minutos y hacerlo bien o ojalá podamos ayudar cada vez que salgamos desde el banquillo», apunta el diestro arousano, mientras el ovetense huye de etiquetas: «En estas eliminatorias tan importantes el equipo es una piña y el que salga va a hacerlo bien. El entrenador siempre ha dicho que aparte de los once que salen, los que entran desde el banquillo tienen que ayudar a ganar el partido». Aspas deja las etiquetas para el entorno: «El entrenador siempre dice que todos los del banquillo tienen que aportar mucho y nosotros dimos ese empujón para meter el gol. Ese es un tema de la prensa, nosotros trabajamos para ser titulares».

Si por la afición fuera, serían titulares. Cuando Iago entró en el campo, el graderío se venía abajo. El celtismo no olvida que dos goles suyos evitaron la Segunda B en el 2009. «Desde el día del Alavés la afición siempre me ha dado su apoyo y espero seguir correspondiéndole». Con Michu sucedió algo parecido sin que la fecha de caducidad de su contrato actúe como hándicap: «Era un partido muy importante y había que conectar a la grada, la afición ha respondido y siempre que hay un cambio nos animan». El ovetense ya conoce además su sendero de las celebraciones.

Ninguno de los tres le da importancia a ser titular mañana en Los Cármenes. Dani Abalo hace el mejor resumen: «Si puedo jugar de titular mejor, pero lo que quiero es que el equipo salga de Granada con el pase en el mano». Sin más.