Lotina paga los platos rotos

Fernando Hidalgo Urizar
Fernando Hidalgo REDACCIÓN/LA VOZ.

DEPORTES

El entrenador acepta con lealtad las críticas que recibe, mientras Lendoiro consiente los ataques al técnico y elude sus responsabilidades en la caótica situación del club

28 oct 2010 . Actualizado a las 15:36 h.

El Dépor no carbura, pierde y da mala imagen. Hasta tal punto es así que ya han sido varias las crónicas foráneas de mal colmillo que aseguran que el equipo «huele a cadáver». Y ahí está Lotina, tragándose el sapo con una resignación cristiana y una lealtad hacia el club que no le es del todo recíproca desde la plaza de Pontevedra. Lotina se ha convertido en el muñeco de pimpampum de un sector del deportivismo. Solo ante el peligro está asumiendo la autoría del desastre, mientras el presidente profesional se parapeta tras las anchísimas espaldas del vasco, el mismo adiestrador que obró milagros en las campañas precedentes sacando petróleo a las peores plantillas que ha tenido el Deportivo en los últimos quince años.

¿Es Lotina el principal responsable de los resultados? No.

El entorno

Lotina está siendo crucificado en determinados sectores. No se queja, pero buena parte de los ataques proceden del entorno del club. A Lotina, lejos de ayudarle desde dentro, le hacen la cama. Personajes que habitualmente portan mensajes de Lendoiro tocan tambores de cese sin que el presidente salga al paso. Tras el partido de Anoeta, el vestuario recibió la visita del dirigente, que saludó a los jugadores cuando no estaba el preparador y, según diversas fuentes, evitó un apoyo contundente al técnico.

La confección de la plantilla

A Lotina le ha perdido su locuacidad. Su estudiado discurso de «tengo una gran plantilla» se ha vuelto en contra porque, evidentemente, no la tiene. El equipo que jugó en Anoeta habla por sí solo, siendo una escuadra justita para mantenerse en Primera. Desde el principio, ha asumido la confección del equipo. Resulta curioso cómo en la medida que Lendoiro dejó de hacer fichajes de más de dos mil millones de pesetas comenzó a distanciarse del protagonismo de los mismos. Cada vez que se ha fichado una medianía, ha intentado responsabilizar de la operación al entrenador de turno. Claro que, no es lo mismo asumir la contratación de t ristanes , luques y makaays que la de tabordas , mistas y bodipos . Lotina ha sido el pagano útil del presidente para cargar con un posible fracaso. Y, ciertamente, el míster ha bordado el papel con su ingenua, incontinente, pero siempre honesta estrategia de comunicación.

Sin goleador

El técnico ha asumido que no había un euro para hacer la plantilla. No se ha quejado. Ni siquiera cuando a pesar de que lo pidió y lo necesitaba, Lendoiro no le contrató un delantero goleador. ¿Alguien le ha visto llorar a Lotina porque Lassad y Adrian López tengan unos registros goleadores similares a los de Aranzubia?

Renovaciones

El equipo es un avispero. Michel se irá al acabar la temporada al Valencia; Urreta volverá al Benfica; Rubén Pérez pertenece al Atlético; y futbolistas como Juan Rodríguez, Lopo, Adrián, Antonio Tomás... no saben dónde estarán el año que viene. El panorama es desolador. Como el equipo llegue a enero en puestos de descenso puede asistir a un sálvese quien pueda dentro de la plantilla que podría acabar en un drama. Lotina quería haber cerrado las renovaciones.

Estructura del club

No hay club. A lo largo de estos años Lotina ha comprobado que el Deportivo no tiene estructura. Pero no se ha quejado. Lendoiro lo hace todo. Cada vez hay menos consejeros y menos profesionales con capacidad ejecutiva. Lendoiro no dudó en dar atribuciones a sus hijos, pero sigue sin haber director general ni un secretario técnico. En las crisis funcionan mejor los clubes estructurados que los cortijos personales. Así, vemos que lo de las lesiones y las recuperaciones han sido objeto continuo de controversia, que los viajes para recibir visados se han eternizado; que no hay ojeadores en el mercado... Lendoiro no deja crecer la hierba a su alrededor. Y eso no beneficia al Deportivo.

En definitiva, Lendoiro ha abandonado a Lotina a su suerte sabedor de que este seguirá echándole flores. Le seguirá siendo de utilidad al presidente hasta el último momento. Lo dicho, lealtad recíproca.