El Deportivo entierra la «pirámide»

Rubén Ventureira A CORUÑA/LA VOZ.

PONTEVEDRA CIUDAD

El 4-2-3-1 le gana la partida táctica al novedoso 4-3-3 que empleó en los primeros partidos de la pretemporada

12 ago 2010 . Actualizado a las 03:12 h.

Una semana antes de empezar la pretemporada, Lotina avanzó que durante los amistosos veraniegos probaría dos dibujos tácticos: el habitual de las dos últimas temporadas, el 4-2-3-1, y el más ofensivo 4-3-3, también conocido como el sistema piramidal. «En función de cómo nos vaya con uno y con otro decidiremos cuál adoptaremos», había declarado entonces el técnico. Seis amistosos de pretemporada más tarde, el 4-2-3-1 le ha ganado la partida al 4-3-3, con el que el equipo salió de inició en los tres primeros encuentros veraniegos. Ribera, segundo entrenador, reconoció ayer que el Deportivo se ha encontrado más cómodo con su dibujo tradicional: «En los últimos partidos estamos jugando de nuevo un 4-2-3-1. El 4-3-3 es un sistema que requiere más entrenamiento por nuestra parte». Ribera explica las diferencias entre ambas tácticas: «La fundamental es que el 4-2-3-1 es más estructurado. Estructurado quiere decir que los espacios están más ocupados. Es decir, si dividimos el campo en cuadrículas, así se ocupan más. Con el 4-3-3, el equipo no está tan estructurado respecto al contrario». Hay más espacios ocupados con el dibujo habitual que con el piramidal porque con el primero «los tres de la zona de media punta pueden convertir el sistema en cualquier momento, o en muchos momentos, en un 4-4-1-1». En cambio, con el 4-3-3 «quedan más espacios entre líneas» porque «los que utilizamos arriba no actúan como extremos, pegados a banda, lo que genera espacios intermedios». El sistema piramidal ha dinamizado el fútbol de ataque deportivista: «Con el 4-3-3 se crean más líneas de pase diagonales, más apoyos, más triangulaciones». Pero ha generado problemas a la hora de frenar al rival: «Al estar menos estructurados, tenemos algún problemilla en defensa. Cuando superan la primera línea de tres, nuestros jugadores tienen más espacio, sobre todo hacia fuera, en las basculaciones. Los recorridos son mayores. Aplicar este sistema requiere una mayor coordinación, y eso hay que trabajarlo en los entrenamientos», asegura el segundo técnico blanquiazul. Ribera apunta que por eso en los últimos partidos el cuerpo técnico se ha decantado por un 4-2-3-1, que a veces se convierte en un 3-4-2-1. «Cuando el equipo contrario nos presiona un poco arriba, el equipo se reestructura un poco. Uno de los mediocentros baja un poquito más y se mete entre los centrales, con lo cual los laterales pueden subir algo más. Así que esa estructura del 4-2-3-1 varía, y casi se convierte en algunos momentos en un 3-4-2-1. Eso nos da más posibilidades en cuanto a líneas de pase interiores y en cuanto a amplitud por fuera». El pero de este dibujo es «que necesitas una rapidez bastante alta en la transición ataque-defensa, porque igual que estás abierto cuando tienes balón, cuando lo pierdes tienes que reestructurarte con velocidad para que el contrario no pueda aprovecharse». En el entrenamiento de ayer, Lotina probó dos onces diferentes de cara al partido de hoy contra el Pontevedra, pero lo que no varió fue el dibujo: 4-2-3-1. No quiere decir que en lo que queda de pretemporada, y ya durante la Liga, no se vuelve a trabajar el 4-3-3, pero el otro sistema, el clásico, ha ganado la partida por ahora.