Para los equipos de fútbol que militan en la División de Honor, descender a Segunda es tan grave como morir durante un tiempo. En algunos casos, bajar ocasionó la desaparición del club, resucitado más tarde con un nombre que le permite identificarse con el desaparecido. En otros casos, el descenso de una división a otra inferior puede significar la desaparición total, aunque en la ciudad que esto suceda seguirán teniendo fútbol oficial. Basta recordar, entre otros, a la Gimnástica Lucense, Unión Orensana, Recreativo de Granada y Malacitano, que valen como ejemplos. Lo contrario está en los que aun perdiendo la categoría, no renuncian a su identidad y conservan su nombre de origen como el Pontevedra y el Racing de Ferrol, entre otros.
En las últimas horas de mañana, el fútbol español dará de baja, en el escalafón de la Primera División, a tres equipos que descenderán a Segunda. La penosa confirmación del descenso causará un tremendo disgusto a los seguidores de los conjuntos condenados a bajar. En cada uno de esos casos, se intentará llevar consuelo a los aficionados afectados con esa promesa tan conocida, por repetida, con el mensaje que dice: «Vamos a preparar el equipo para volver a Primera en la próxima temporada».
Por suerte para el deportivismo, el equipo coruñés jugará hoy, en Bilbao, un partido de trámite.