Las perlas del balonmano gallego juegan en O Porriño

Juan Villar VIGO/LA VOZ.

DEPORTES

Las dos, de 19 y 20 años, se han quedado a las puertas del ascenso a la máxima categoría española

11 may 2010 . Actualizado a las 03:05 h.

Estela Doiro (19 años, O Rosal) y Paula Fernández (20 años, Vigo) son las dos grandes promesas del balonmano femenino gallego. Las dos, jugadoras del Porriño, que se han quedado a las puertas del ascenso a la máxima categoría española, son seguidas muy de cerca por los grandes clubes del balonmano español, sobre todo la primera.

Estela Doiro ya es una fija en la selección española júnior. Su compañera Paula también es una de las destacadas, sobre todo por su estatura y porque lleva el balonmano en los genes, no en vano es la hermana de Begoña Fernández, la flamante internacional absoluta, elegida mejor pívot del mundo. Son los dos principales exponentes de una plantilla muy joven que el próximo año intentará de nuevo dar el salto.

Estela, que hace un par de semanas estuvo concentrada en Polonia con la selección júnior, vive y disfruta el balonmano con intensidad: «Mis metas son seguir disfrutando e intentar llegar adonde se pueda». Señala que todavía no ha conseguido nada. «Tengo que mejorarlo todo. Aún no he hecho nada. Me queda muchísimo».

Empezó jugando en las categorías inferiores del Atlético Guardés y en juveniles se fue al Porriño. Está estudiando Educación Física en Pontevedra y reconoce que este año con tantos compromisos «lo tengo un poco dejado, pero lo llevo bien». En la actualidad está lesionada y podría perderse el Europeo de la categoría a disputar el próximo verano.

Estela tiene claro a quien le gustaría imitar. Su referente es Marta Mangué, la gran lateral canaria de la selección absoluta. Su hándicap es la estatura. «Siempre tengo que enfrentarme a defensas más altas que yo», dice. Lo que le da más mérito a lo que está haciendo y sirve para demostrar que no todo es la potencia física en el balonmano.

Paula tiene una gran similitud física con su hermana Begoña, pero en la cancha son muy diferentes. «La verdad es que no tengo ocasión de ver mucho a mi hermana, pero hablamos mucho y me dice muchas cosas de cómo actuar en la pista y fuera de ella», comenta. La viguesa es una jugadora polifacética que puede actuar en cualquier posición, lateral, extremo o pivote. «Me adapto a cualquier posición, lo cual a priori es una ventaja», máxime si es una de las más altas. Paula no comenzó siendo una fija en el equipo de Abel Estévez, pero con el paso de la competición se convirtió en una arma fundamental.