Será un partido sin entrenadores titulares, y, en el caso del Dépor, tampoco estará el segundo. Lotina y Ribera están sancionados, al igual que Míchel, cuyo lugar lo ocupará Juan Eduardo Esnáider.
En el banquillo coruñés se sentarán dos preparadores físicos, Eduardo Domínguez y José Ángel Franganillo, pero habrá un entrenador con el máximo título nacional de entrenador, pues el primero de ellos lo tiene. El vigués Domínguez se sacó el carné de técnico en el 2000 (la primera vez que se pudo hacer en Galicia) y pertenece a la misma promoción que Maté, el Flaco Gil, Rafa Sáez y José Ramón González Pérez.
Centrado en la preparación física (es licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, en breve será doctor y da clase de esta materia en Pontevedra), dejó del lado el banquillo. Su única experiencia fue como técnico de la selección viguesa sub-16. No es la primera vez que se verá en una situación como la de hoy, pues en su día fue el máximo responsable técnico del banquillo del Celta durante unos minutos debido a una expulsión de Víctor Fernández. Domínguez ha optado por la discreción y no ha concedido entrevistas esta semana, pues entiende que lo importante es el partido, y no que él sea el máximo responsable técnico del conjunto deportivista a pie de campo.
«Franga», cinco años después
Para Franganillo, el partido de hoy supondrá su regreso al banquillo mucho tiempo después, pues la última vez que se sentó en él fue el 29 de mayo del 2005. Aquel también fue el último encuentro de Jabo Irureta como técnico del Deportivo, y enfrentó a los coruñeses con el Numancia en Soria (1-1).
Desde más arriba que Franganillo y Domínguez lo verá Lotina. El Deportivo solicitó la suspensión cautelar del vizcaíno al Comité de Apelación, pero este no se reunió y tendrá que cumplir sanción hoy. Así que el míster blanquiazul lo verá desde la zona de prensa, situada en la parte más alta de Tribuna Superior, y Ribera se colocará unos metros más abajo, en el palco.
Ambos estarán en permanente comunicación con el banquillo coruñés por medio de walkie-talkies. Este sistema ya fue empleado en las otras dos ocasiones en las que el vizcaíno fue sancionado. Y también es el medio de comunicación que se emplea desde esta temporada en todos los partidos para solicitar desde al banquillo al analista de partidos, Vila, repeticiones de las jugadas que el cuerpo técnico considera interesantes, y que son analizadas por Ribera y Lotina mientras se desarrolla el encuentro.
Lotina desmitifica el banquillo
Desde que vio a Beckenbauer permanentemente de pie en el banquillo el Mundial de 1990, Irureta decidió imitarlo, y pasó a seguir así la mayoría de los encuentros, porque decía que se veía mejor. El actual técnico deportivista va un paso más allá que Jabo, y si por él fuera los seguiría siempre desde la mejor grada. Ya dijo en anteriores ocasiones que el partido se veía mejor desde ahí que a pie de campo. Ayer lo volvió a recordar, y también desmitificó la importancia de las órdenes que los entrenadores dan a los jugadores durante un choque. «Un entrenador es importante entre semana, en la charla táctica antes del partido, puede ser importante en el descanso, pero en el campo el jugador está a lo suyo, y la mayoría de las veces ni te escuchan, sobre todo en el Camp Nou y en el Bernabéu», explicó el vizcaíno, que aunque no se siente en su lugar habitual, esta tarde igualará los 358 partidos que Helenio Herrera dirigió en Primera.
Le preguntaron en broma si se planteaba ver el partido junto a Míchel. Respondió que lo aprecia y tiene buena relación con el madrileño, pero que no llegará a tales extremos: «Yo al fútbol voy con los amigos».