El Montañeros recupera el toque y asalta el «play off»

DEPORTES

Dominó el encuentro y solo pasó apuros en las jugadas a balón parado

08 mar 2010 . Actualizado a las 11:52 h.

No importa que el campo de A Laracha sea estrecho y de hierba artificial, el Montañeros de Jose Ramón siempre juega al toque demostrando que el fútbol es mucho más que un resultado. El Mirandés lo padeció ayer. Los blancos ganaron 2-1 y entran puestos de play off de ascenso a Segunda División.

Los coruñeses se mostraron muy superiores con el esférico sobre el piso. Capi y Pablo López sacaron todos los balones jugados desde atrás superando la presión visitante. El equipo solo sufrió en los balones aéreos, único recurso en el que los burgaleses fueron superiores. Cada jugada de estrategia, un suplicio. El Mirandés remató a puerta todos los saques de esquina, con especial agonía en los minutos finales.

Paciencia y calidad

El equipo de Miranda de Ebro pagó caro su valentía. Adelantó líneas desde el inicio, pero no contaba con el talento de Iago Iglesias para romper la línea de presión con un pase de maestro. Iban tres minutos y el lateral Dopico recorrió toda la banda hasta conseguir el premio a su perseverancia. El portero Iván Gómez y Garmendia chocaron dejando solo al futbolista de As Pontes para que abriera el marcador a puerta vacía.

Un tanto que provocó la primera oleada de fútbol de fantasía. Juan Díaz (minuto 6) y Rubén Rivera (8) rozaron el gol con sendas ocasiones claras que marraron en los metros finales. El Mirandés, por contra, solo tuvo un cabezazo de Cabero en el 13 y un posible penalti por manos de Dopico en el 35.

La segunda mitad comenzó con solo diez jugadores por bando. El Mirandés salió más perjudicado, perdió al hombre clave en su asfixiante presión. Un hecho que aprovechó el Montañeros para dominar el duelo y marcar el segundo. Gran jugada de Herbert que habilitó a Ángel en banda para que este centrase al segundo palo y Jorge Cano rematase a placer.

Con el 2-0 el Montañeros se gustó. Quiso bordar el fútbol y acabó complicándose la vida con el gol de Iván Agustín en el 84. Hubo que sufrir. Y eso que Pardo tuvo la más clara con un remate a puerta vacía.