El Racing se adelantó a los dos minutos, pero los de Quique marcaron enseguida y sellaron su pase a la final
12 feb 2010 . Actualizado a las 11:26 h.El Atlético de Quique demostró en El Sardinero que progresa adecuadamente. Aunque comenzó con un susto por el autogol de Valera, reaccionó bien y convirtió en un trámite su clasificación a la primera final de Copa en diez años. Regresan los rojiblancos a la élite y, pese a esa relajación final que le llevó a perder el partido, parecen otro equipo con la aportación del portugués Tiago, el clásico centrocampista que, incluso lento, sabe mandar, dominar el juego y manejar los tiempos.
El 26 de junio, quizá en el Bernabéu y no en Mestalla, les espera el Sevilla en una final caliente, con dos aficiones muy picadas.
La noche comenzó con la sensación de que el Pupas podría cometer una pifia histórica. Córner, balón tocado y espléndido remate de Valera en propia meta. Un gol que, a priori, generaba dudas en los madrileños, alimentaba el optimismo de los cántabros y espoleaba a una grada ya de por sí bastante encendida.
Pero ocurrió que solo cinco minutos después Reyes botó una falta con una rosquita envenenada y Moratón devolvió el favor. Jarro de agua congelada para los montañeses, que ya necesitaban cinco goles para remontar. Siguieron intentándolo algunos minutos con fuerza, coraje, ímpetu y la calidad de Canales, pero ya sin convicción. Y si la cabeza no funciona, los músculos no reciben las órdenes adecuadas.
La segunda mitad fue pura relajación para Atlético, y más aún después de que entre el Kun y Jurado firmasen un gran contragolpe. A partir de ahí, la única misión de los colchoneros era no arriesgar el físico, administrar los esfuerzos y evitar entrar en batallitas. Quique miró al futuro, al Barça y a la final, y retiró en poco tiempo a Tiago, su cerebro, Reyes, su asistente, y Agüero, su rematador. Llegó el codazo de Moratón a Ibra, bien visto por Undiano, y los postreros goles de Xisco y Tchité que salvaron el orgullo cántabro y molestaron, sobre todo, a De Gea, esta vez fallón.