Sergio Canales, un genio al detalle

DEPORTES

Edu Bedia, gran amigo y compañero desde hace años de una de las revelaciones de la Liga, desmenuza la evolución del canterano del Racing, codiciado por los grandes

11 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«Ni lo pensé tío, fui palante y se la piqué. Luego me di cuenta de lo que había hecho y me puse a correr como un loco». Así vivió Sergio Canales (Santander, 1991) el primero de los dos golazos que le marcó al Sevilla y así se lo contó a su amigo Edu Bedia al acabar el partido. La pareja de hecho de la perla de El Sardinero en el vestuario santanderino, el jugador que ha compartido los últimos cinco años de fútbol con la nueva sensación de la Liga, apuntala con detalles la biografía del adolescente por el que suspiran los grandes de España y de la Premier.

Mucho antes de que Real Madrid, Barça, Sevilla y Arsenal iniciaran su puja por los servicios del centrocampista, que acaba contrato en junio, sus compañeros en la Albericia ya habían notado que las cualidades de Sergio estaban muy por encima de las del resto: «Físicamente no es un portento (1,76 metros, 65 kilos), pero siempre tuvo una visión de juego impresionante y una gran capacidad de desmarque», detalla Edu Bedia desde su casa, donde se recupera de una lesión. Ahora, además, hace goles. «Eso tiene mucho que ver con la confianza, que en el fútbol es lo más importante. A él se la están dando y responde a ella».

Bueno con la Play y las cartas

Su capacidad para manejar ambas piernas, aunque la zurda sea la buena, se suma a la lista de habilidades de un chaval con la cabeza amueblada. «En el vestuario todos piensan que es superior al resto, aunque, claro, no se lo dicen. Pero él no va de crecido, es superhumilde», relata su compañero, con el que mata el tiempo jugando a la Play en las concentraciones: «Le damos al Pro. La verdad es que yo soy muy malo y a él se le da muy bien, así que me gana siempre». Tampoco es manco con los naipes, otra de las diversiones preferidas entre los del Racing.

El repertorio de destrezas Canales le ha servido para ganarse el respeto de un vestuario al que, tanto él como Edu Bedia, llegaron con las orejas gachas: «Lo cierto es que una de las claves de este equipo es el buen rollo entre los jugadores. A él y a mí nos acogieron enseguida los más veteranos, como Colsa, Pinillos o Munitis». El gran debut de los canteranos fue también un día grande para el ex del Dépor. La pareja de la Albericia se estrenó en partido oficial en un encuentro de Copa de la UEFA ante el Honka, en septiembre del 2008, que sirvió a Munitis para vivir su primera experiencia europea con la camiseta del equipo de toda su vida.

Roto el hielo, llegaron las novatadas, ineludibles en una plantilla en la que las bromas son frecuentes. Bedia participó en una de las que le gastaron a su amigo. «Fue en las duchas -ríe al recordarlo-, estábamos Lacen y yo y el utillero nos dejó un bote de mayonesa. Vimos llegar a Sergio y empezamos a hacer como si en el bote hubiera champú. Él nos pidió que se lo pasáramos y se echó la mayonesa por la cabeza, desde entonces lo vacilamos bastante con ese tema».

Pese a protagonizar numerosas anécdotas de ese estilo, Sergio todavía no se ha ganado un apodo en la caseta. Explica Bedia que en el Racing son poco frecuentes los motes y que tampoco tuvo ninguno en las categorías inferiores.

Quizá le encuentren uno en otro vestuario si finalmente se produce su más que probable salida. Aunque en Santander intentan renovarle a toda costa, el poco tiempo que le resta de contrato le hace un jugador muy apetecible para una gran nómina de equipos. Él no parece tenerlo claro: «Sobre eso, que le pregunten a mi padre», contesta siempre que le piden una predicción de futuro. Y es que Ángel Canales es el encargado de negociar con todos aquellos que pretenden contar con los servicios de su hijo. Mientras, el chaval asegura que no es del Madrid ni del Barça, sino del Racing desde que de niño jugaba en los campos de su colegio, los Agustinos.

Estudios a distancia

Abandonó la escuela para hacerse profesional del mediocentro, pero no dejó los estudios y aunque su rendimiento con los libros bajó en la temporada del estreno con el primer equipo, él sigue empeñado en terminar el bachillerato y cursa Segundo a distancia con ayuda de un profesor particular. Después vendrá una carrera, aunque, como con su futuro deportivo, tampoco en ese terreno lo tiene demasiado claro y duda entre Fisioterapia o Económicas.

Mientras tanto, y como relata Bedia, es seguro que Sergio seguirá dejando muestras de su clase en cualquiera de los equipos en los que decida jugar: «Porque el fútbol es confianza y a él eso le sobra. El entrenador se la ha dado desde el principio y no ha hecho otra cosa que responder a ella. Es así, un futbolista que está muy por encima del resto. Un fenómeno».