El Lobelle y el Azkar pueden presumir de galleguidad y no solo por su afiliación geográfica. Miman unas canteras a las que sacan brillo en la élite del fútbol sala
28 dic 2009 . Actualizado a las 02:14 h.Tan difícil como crear una estructura de base es conseguir que los jugadores horneados a fuego lento en las categorías inferiores tengan la oportunidad de demostrar su valía en el primer equipo, cualquiera que sea la modalidad deportiva. También es habitual que las perspectivas mejoren para los chavales en épocas de crisis porque, en la misma medida que el cinturón aprieta, los dirigentes ven como crece su confianza en esos jóvenes que ya estaban ahí cuando las arcas carecían de telarañas.
Pero hay excepciones, como las que protagonizan el Azkar Lugo y el Lobelle de Santiago, dos entidades que han sabido crear una amplia red de colectivos de base por encima de las circunstancias económicas. La del conjunto azulón suma más años de experiencia, mientras que la de los compostelanos se condensa en poco más de un lustro ya que, antes de llegar a la División de Honor, detrás del primer equipo no había nada.
El derbi más casero
En el último derbi, disputado a mediados de noviembre en el Multiusos de Sar, entre los dos contendientes inscribieron en el acta a ocho gallegos que llegaron al máximo escalafón después de ir quemando etapas desde abajo: Adri, Hugo, Solloso, Keita y Costoya por el Akzar; Pola, Rubi y Palmas por el Lobelle.
Y se quedaron fuera el portero Óscar, del Azkar, por sanción, y el ala Luis, del Lobelle, que fue uno de los dos descartes en la convocatoria. En el conjunto santiagués también participó Aicardo, andaluz de nacimiento pero captado para la causa cuando apenas era un juvenil.
Hace apenas un lustro, en la época en la que el Polaris Cartagena hizo subir el mercado con sus fichajes millonarios, los dos clubes gallegos mantuvieron su fe en la cantera y ahora recogen los frutos de aquella paciente siembra. El Azkar ha apostado decididamente por un equipo en el que cada vez hay más jugadores de la casa. El Lobelle tuvo la serenidad y la visión necesarias para tejer un una malla de jóvenes valores a sabiendas de que no podría sobrevivir en la élite a golpe de talonario.
Para uno y otro club, el futuro, y también el presente, está en la cantera.