La buena marcha de un equipo vale para superar a los rivales y sumar puntos. Cuando esto sucede, los seguidores de ese equipo se sienten fortalecidos en sus ilusiones y además de ir en alza por los favorables resultados, ese seguidor se siente valiente y rebaja el aconsejable temor que debe sentirse siempre por el adversario.
Esto es así, y en el entorno de Riazor puede comprobarse por la buena campaña del Deportivo y el optimismo que se palpa en los aficionados al fútbol. Pero sucede que el rival de mañana es el Barcelona, visita que obliga a una reflexión serena, salvo para ese forofo que se deja llevar por su deseo de ver a los suyos ganar al equipo azulgrana. Un deseo siempre normal, no solo en esta ocasión, sino en todos los partidos en los que compite el Deportivo y se acrecienta cuando el escenario es Riazor, y ante el equipo que sea.
¿Cómo hay que jugar contra el Barcelona para tener posibilidades de éxito?, se preguntaba ayer Pedro Barreiros en La Voz de Galicia, al tiempo que también anunciaba que Lotina reforzará al equipo en el medio campo. Oportuna pregunta, no cabe duda, la del periodista, lo malo es que no hay respuesta porque salir airoso va a depender de los muchos factores que siempre influyen en el marcador final del partido.