La elevada intensidad del Azkar destroza a un Cartagena desbordado

LUGO

El Cartagena, que desembarcó en la ciudad amurallada con la vitola de uno de los equipos más en forma de la Liga, fue engullido ayer por el Azkar. Tal vez como consecuencia lógica de los pecados de juventud, a los lucenses se les podría achacar que padecen apagones a lo largo de los encuentros. Pero el despliegue físico que los de Bruno García ofrecieron ayer en el Municipal fue más que suficiente para sumar el cuarto triunfo consecutivo delante de su afición. Y la ventaja final fue corta después de contemplar los méritos que ambos adversarios contrajeron a lo largo del compromiso.

El Azkar desató una tormenta eléctrica nada más iniciar el encuentro. Los azulones pasaron por encima de un Cartagena que poco podía hacer para guarecerse del vendaval lucense. Sin embargo, el acierto dio la espalda a los de Bruno García, que no conseguían materializar ninguna de las múltiples oportunidades que se ganaron a pulso. Hasta que, a los siete minutos, una genialidad de Adri, que dio un pase de tacón mirando al tendido, fue culminada por Mimi para adelantar al Prone. Una obra de arte plasmaba la abrumadora superioridad de los de O Ceao.

A pesar de que el dominio lucense no cesó, el Cartagena aprovechó un error en la circulación de los locales, que tuvieron que cortar la acción con una falta al borde del área, para equilibrar la contienda a balón parado. El golpe no afectó al Prone, que siguió a lo suyo. El dinamismo de los azulones causaba estragos en la táctica defensiva de los visitantes.

Y cuando mejor lo tenían los azulones, con 2-1 en el marcador, Matamoros se aceleró demasiado. Después de que varios futbolistas del Cartagena le buscasen las cosquillas, el pívot vio dos cartulinas de manera consecutiva. Los murcianos aprovecharon la inferioridad de los locales para volver a igualar el encuentro.

Iluminación

Entonces, aparecieron los galones del capitán. Mimi se convirtió en el faro de los azulones. El cierre del Azkar certificó una vez más que se encuentra en un momento muy dulce de forma. A su habitual despliegue físico ha sumado un olfato realizador descomunal. El madrileño no sólo guió al Prone hacia el triunfo, sino que, avanzada la segunda mitad, rubricó el tercero de su cuenta y desencadenó el toque de corneta desesperado del Cartagena por intentar salvar los muebles.

Con 4-2 en contra, los de Luis Fonseca desplegaron la variante de portero-jugador. Pero, a las primeras de cambio, regalaron un esférico envenenado a los de O Ceao. Fernandinho envió al larguero la que pudo ser la puntilla de los lucenses, pero la fuerza del trallazo del brasileño percutió de lleno en la fe de los cartageneros.

La fiesta estaba desatada en el Pabellón Municipal y sólo el gatuno Molina evitó que el castigo recibido por el Cartagena fuese de escándalo en los últimos minutos. Ahora sólo resta que el Azkar, con margen de mejora, afronte sus metas con miras ambiciosas.