A pesar de que el título ya estaba decidido, la vigesimoprimera edición del Rali Botafumeiro registró una participación de alto nivel, tanto en número como en calidad. Y el campeón gallego, Pedro Burgo, demostró el porqué de su entorchado con una nueva victoria. Dominó con autoridad la prueba disputada en Compostela y sus alrededores, la última de esta temporada en el calendario autonómico en asfalto.
El piloto lucense (Mitsubishi Evo IX, grupo A) impuso un alto ritmo en los primeros tramos, imposible de seguir por Senra (Peugeot 306 Maxi) ni por Meira (Mitsubishi Lancer EVO IX, grupo N), que finalmente completaron el podio.
En las pasadas de la tarde, Burgo supo conservar la renta que había adquirido con anterioridad y levantó un poco el pie del acelerador, si bien se mantuvo siempre muy cerca de sus más directos oponentes.
Meritoria fue la actuación de los hermanos Bello, que a los mandos de un Citroën C2 grupo A se movieron siempre cerca de los puestos de cabeza y acabaron firmando un sexto puesto en la clasificación general, el primero entre los participantes en la Copa Volante Race Galicia.
Sin incidentes
La carrera volvió a despertar el interés de una afición que se volcó en el seguimiento de la prueba, a pesar de que las condiciones meteorológicas no eran las más adecuadas. Hubo bastantes precipitaciones en varias fases de la jornada.
No obstante, el tiempo dio una tregua después de que el viernes por la tarde se registrasen fuertes vientos y lluvias. La organización temía por el mal estado que pudieran presentar algunos tramos, muy sucios por la acumulación de barro y restos de vegetación. Pero, afortunadamente, no se registraron incidentes reseñables.