El Celta busca la puerta de salida del descenso en una contienda especial

X.R. Castro

VIGO

15 nov 2009 . Actualizado a las 02:10 h.

Entre la ilusión de un partido especial con aroma a Primera División y la necesidad de puntuar para salir del descenso. En esos dos mundos poco menos que antagónicos se mueve el Celta para visitar esta noche (21 horas) al Betis en el Ruiz de Lopera.

No hace ni un lustro que el duelo de Heliópolis sería uno de los destacados en Primera División, pero el equipo vigués hace tres años que salió del gran angular. Se encuentra en plena travesía en el desierto y sabe que su primer reto es mantener la categoría. El Betis todavía vive del glamur. No hace tanto que el Valladolid lo envió al infierno y pese a los desvelos de Antonio Tapia los verdiblancos todavía no han asimilado el batacazo.

Es esta la primera puerta abierta para la esperanza celeste. Por nómina el Betis no solo es superior al Celta, sino a los 20 equipos restantes de la categoría, pero su travesía no está resultado nada placentera. Le cuesta adaptarse e incluso ya ha cedido un par de empates ante rivales menores (directos del cuadro vigués en estos momentos) en su propio estadio.

La segunda es el estilo de fútbol. Quince días atrás el Celta no se puso el mono de faena en Irún y terminó completando un deplorable partido, pero en el Ruiz de Lopera podrá salir de chaqué. Sin un rival que le asfixie enfrente y que también quiera la posesión del balón, Trashorras y compañía encontrarán los espacios necesarios para repetir el fútbol del primer tiempo de Tenerife. Si el opositor deja jugar, el Celta es capaz de robarle la cartera. Al menos en el medio campo.

A diferencia de Irún, el precedente del buen partido de Copa no será un peligro sino un estímulo. Eliminar al Tenerife ha dado confianza sin apenas desgaste alguno. Tan solo Trashorras repetirá en el once inicial. Los demás serán los mismos que le ganaron al Castellón ocho días atrás. Tan obvio era, que hasta Eusebio ha admitido que la decisión está casi tomada.

El horario de los focos

Para redondear el esperanzador preámbulo está el ambiente del partido. Considerado el duelo de la jornada, en horario reservado a los focos y en un escenario de primera magnitud. Un caramelo de los que no existen en Segunda en condiciones normales.

Sin embargo, tanta óptica idílica también tiene un contrapunto. La situación del equipo en la tabla. Seis jornadas consecutivas en descenso son demasiadas para una entidad, aún en plena reconversión, como el Celta. Abandonar la zona roja cuando antes es una exigencia ineludible, y para conseguirlo los vigueses están obligados a ganar en Sevilla. Todo dependerá de su nivel de fútbol y de su capacidad para estar concentrados los noventa minutos.

Conseguirlo significaría firmar una semana inmaculada, con tres triunfos en otros tantos encuentros, pero caer puede precipitar de nuevo al equipo en el abismo e instaurar otra vez el pesimismo en el celtismo aún teniendo en cuenta que visitar al Betis significa una salida de máxima dificultad. Nadie tiene a un Sergio García, Pavone u Odonkor en sus filas. Incluso el internacional alemán tendrá que comenzar en un banquillo repleto de nombres propios y hasta Emaná, que para resarcirse viajó desde Marruecos nada más terminar el partido de Camerún para estar disponible, ha visto como Tapia le ha enviado a la grada.

Con Sergio García y Juanma recuperados, los verdiblancos tienen a todo su arsenal preparado para dar un acelerón hacia la cima. Si el Celta consigue que patinen, serán los vigueses los que tomen impulso.