Riki, que fue el mejor deportivista, lanzó un balón al travesaño, otro al palo y sufrió un penalti no señalizado
02 nov 2009 . Actualizado a las 02:11 h.Extranjero en su propia casa, el Dépor dejó arrastrarse por La Mareona. Un gol incubado a balón parado (el séptimo logrado con esta suerte) lo puso en ventaja, que no supo manejar en la segunda mitad, en la que dejó hacer al Sporting de Gijón hasta que finalmente marcó.
La afición coruñesa, hasta entonces eclipsada por la superioridad vocal gijonesa, dio al fin señales de vida al minuto y pico, cuando Riki encaró a Juan Pablo y arrastró la pierna con habilidad hasta impactar con la del portero. Fue penalti. Pero Pérez Burrull miró a su asistente y mandó seguir para indignación del sector blanquiazul.
Mitad espoleado por la injusticia, mitad por el dañino 0-3 de la pasada campaña, el Dépor arrancó en quinta con una intensidad brutal y jugando muy bien por fuera, justo lo que añoraba Lotina en la víspera. La irrupción de los laterales propició dos ocasiones clamorosas.
Primero fue una internada de Filipe Luis, que cedió a Juan Rodríguez, cuyo disparo desde el balcón del área chica rebotó en un defensa y emigró a córner. Después llegó una contra guiada por la izquierda por Manuel Pablo, quien dejó mano a pie con el portero a Lassad, que chutó de pena (muy de pena) con la zurda. El Dépor, muy dinámico, llegaba con facilidad ante un Sporting un tanto despistado en defensa y desordenado en la presión.
En otra acción eléctrica, Riki fue Ibrahimovic por unos segundos: recibió de espaldas en la frontal del área, controló de pecho y a la media vuelta enganchó un disparo que escupió el travesaño.
Faltas
El árbitro no supo frenar el calentamiento progresivo, y entre tanganas varias y reiterativas faltas la primera parte se fue trabando. Fue malo para el Dépor, pues ese ritmo entrecortado le va más al Sporting, pero paradójicamente al saque de una falta llegó el premio blanquiazul: la botó Sergio y la enganchó Juan Rodríguez; la pelota impactó en el travesaño, bajó hasta la línea y por allí apareció al rebote Lassad, que la golpeó a la red (minuto 41). La justicia se elevaba así al marcador, pues era la cuarta ocasión clara del Deportivo frente a ninguna por parte del cuadro asturiano.
Demasiada lluvia
La segunda mitad estuvo regada por la lluvia. El manguerazo natural convirtió el césped en una auténtica pista de velocidad. El encuentro derivó en un combate de boxeo, con intercambio de golpes rápidos y continuos. El primero lo dio Riki, que ideó un taconazo que se fue por un palmo. El madrileño, el mejor de los deportivistas, desbordó con su velocidad a la zaga rival, como en un alarde de potencia que concluyó con un pase de la muerte al que Lassad llegó un segundo tarde.
A la contra contestaba también el Sporting, primero con un disparo de Diego Castro y más tarde con un cabezazo de Barral. A la tercera fue la vencida: De las Cuevas inventó un hueco para Diego Castro, Aranzubia se pasó de frenada en la salida y el gallego anotó a puerta vacía. El Dépor espabiló con el gol, pero le faltó claridad, fuerza y suerte, como en ese cabezazo al palo de Riki, cuyo rebote convirtió en gol, pero en clara posición de fuera de juego, Lassad.