El Dépor pierde su identidad

Pedro J. Barreiros

DEPORTES

26 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El Dépor más desafortunado de la temporada cayó con estrépito en Valladolid. El estadio José Zorrilla, un escenario maldito para los coruñeses, asistió al desmoronamiento de un equipo enrachado y feliz, pero que ayer pareció atormentado e incapaz. Los futbolistas entrenados por Lotina encajaron su primera derrota en cinco jornadas fruto de la pérdida de su alabada seguridad defensiva y una alarmante falta de puntería. El Valladolid, tras siete meses sin ganar en casa, respiró gracias a una goleada tan feliz como inesperada.

La primera parte se tornó cruel para el Dépor más ofensivo de la temporada. Con Adrián y Riki en punta el equipo entrenado por Lotina apostó por tener el balón y poner en aprietos a la endeble defensa local. Y lo consiguió durante 19 minutos: los que tardó la primera aproximación del Valladolid.

Un solo futbolista, Canobbio, se encargó de desnudar a la zaga más segura de la Liga, la que llevaba 400 minutos sin encajar un gol. El ex céltico encontró el hueco entre Sergio y los centrales, donde se convirtió en una pesadilla. Su asistencia retrató las mejores virtudes de un mediapunta clásico. Recogió el balón en la medialuna del área deportivista y con un toque sutil habilitó la entrada de su compañero Nauzet, quien hizo inútil la salida de Aranzubia.

Paradón

El uruguayo aún se las volvió a ver con Aranzubia en el último suspiro de la primera parte. En recuerdo de aquel despeje mágico a una mano que evitó el empate del Villarreal hace tres jornadas, el meta del Dépor se sacó otra manopla de cuento para mandar a córner un disparo raso y envenenado del mediapunta del Valladolid. Lo malo es que para entonces el Dépor ya se había olvidado de las señas de identidad que lo habían definido en su camino hacia las plazas de Champions.

Perdida la seguridad defensiva, tampoco funcionó la estrategia, lastrada por la falta de acierto de los rematadores. Hasta tres remates francos en jugadas de estrategia tiraron a la basura cuando parecía más fácil que el balón besara la red. Antes, Riki había echado fuera en el primer palo un centro de Guardado. Poco después, el madrileño se adelantó a Lopo a saque de falta de Sergio. Ambos estaban solos en el punto de penalti. En una acción calcada a la anterior, ya con el marcador en contra, el propio Lopo envió el balón fuera. El árbitro tampoco ayudó: anuló, no se sabe el motivo, una acción que Juan Rodríguez, ya con la defensa parada, convirtió en gol.

La segunda parte sentenció a un equipo con la pólvora mojada y que acabó humillado. Con Filipe al mando del ataque, esta vez la entrada de Lassad mejoró la cara del Dépor. Todo se acabó cuando Marquitos centró desde la izquierda, Lopo resbaló y Nauzet marcó el segundo. Hasta Juan Rodríguez erró una ocasión increíble: el comodín de Lotina remató al palo y el balón se paseó por delante de la línea de gol hasta que se perdió por la del fondo. Aún hubo más. Colotto se elevó solo tras falta botada por Sergio, pero cabeceó fuera. El colmo fue el tercer tanto del Valladolid: Manuel Pablo despejó hacia el centro del área y Costa fusiló sin piedad a Aranzubia. Con el Dépor volcado al ataque y resignado a su mal fario, Medunjanin marcó de vaselina el cuarto. Un gol para las videotecas y un partido para olvidar.