El portero gallego del Cartagena es el menos goleado de Primera y Segunda tras un año en blanco en Ferrol
06 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El fútbol dio una segunda oportunidad a Rubén, el portero coruñés que en el 2004 llegó a debutar con el Barcelona, pero que solo dos temporadas después apenas salió del banquillo del Racing de Ferrol en Segunda B. Tuvo que emigrar junto a su mujer y a su hijo a Cartagena, en la costa de Murcia, a más de mil kilómetros de distancia de su Coristanco natal, para recuperar la sonrisa. El guardameta se destaca ahora como el menos goleado de Primera y Segunda División tras haber encajado solo dos tantos en las seis jornadas disputadas, y, de paso, llevar a su equipo a plaza de ascenso a la Liga de las estrellas.
«Un portero sin sus compañeros no es nada. Todo se lo debo al trabajo de la defensa y de todo el equipo en general», reconoce el gallego, de 25 años y 187 centímetros, que mantiene los pies en el suelo: «Nuestro objetivo no es subir, pero sabemos que cuanto antes sumemos los 50 puntos de la permanencia, mejor, y en eso estamos. Ahora solo pienso en la eliminatoria de Copa del miércoles (por mañana) contra el Salamanca y luego en ganar en Cádiz. Todo lo demás no me importa nada».
Hasta ahora, los únicos capaces de batir a Rubén fueron Goikoetxea, del Real Unión de Irún, y Dani Pendín, del Castellón, aunque él recuerda con especial cariño su reencuentro con el bético Sergio García. «Habíamos jugado juntos en los juveniles del Barcelona y nos volvimos a ver este verano, cuando estuvo haciendo la pretemporada en La Manga. Es un grandísimo jugador, pero no pudo hacer nada, porque mis compañeros están a un nivel altísimo en defensa», insiste. También se saludó con Jorquera en el duelo contra el Girona de hace varias semanas. El Cartagena cuenta en su plantilla con el central francés Cygan (que militó en el Arsenal y en el Villarreal) y con el ex delantero del Valladolid Víctor Fernández.
El pasado sábado, el Cartagena y el filial del submarino amarillo empataron sin goles, aunque el gallego contó con la colaboración de los palos. «Es cierto que la madera sacó un balón que iba a gol, pero es que el palo también cuenta, porque otras veces te las mete para dentro», afirma el gallego, que pasa página de su estancia de hace dos temporadas en Ferrol. «No pude jugar por las circunstancias que había allí, pero me llamaron del Cartagena, me ofrecieron un proyecto para ascender y estoy muy contento de haber dado el paso», apunta el cancerbero gallego.
La temporada pasada Rubén compartió vestuario con su paisano Cabrejo, que es de Camariñas, a solo un puñado de kilómetros de Coristanco. Fue entonces cuando el portero se ganó a pulso la etiqueta de héroe en la eliminatoria por el ascenso a Segunda frente al Alcoyano. «Estamos muy lejos de casa, pero siempre me encontré muy a gusto aquí. Vivo en una zona residencial con mi mujer, mi hijo, que tiene parques donde jugar, guardería... Es más familiar. Estamos todos muy contentos y eso para mí es muy importante, casi esencial, porque si no, por mucho que cuides la faceta profesional, todo se puede resentir», explica.
A la sombra de Valdés
En realidad, el guardameta no hace más que plasmar en Segunda División el talento que lo llevó a debutar con el Barcelona durante las últimas semanas del 2004 en la Liga y la Copa. Hasta fue convocado por la selección sub-21. Formado en las categorías inferiores del equipo catalán, al que se incorporó con solo 13 años después de despuntar en el Orillamar coruñés, Rubén se convirtió en la sombra de Víctor Valdés -«dicen que nos parecemos, pero yo creo que no tanto, aunque la verdad es que hasta me piden autógrafos por la calle pensando que soy él... Lo único por el pelo, que lo llevamos parecido», declaraba entonces a La Voz Rubén, que ahora luce el cabello rapado- y hasta compartió habitación en las concentraciones con Ronaldinho.
Casi cinco años después, Rubén vuelve a probar el sabor del éxito.