Scariolo envidia de sus jugadores que «ellos pueden presumir de representar a España de forma completa». Algo que a él le falta. «Lo llevo como puedo», afirma.
-¿Es difícil liderar a un grupo que reúne a estrellas como Gasol o Rudy?
-No. La función del entrenador es controlar el talento de sus jugadores para que se complementen en la cancha y se sientan cómodos.
-¿Ha sido complicado seguir en Rusia la actualidad del baloncesto español?
-Todo lo contrario. La federación hizo que mi tarea fuera muy sencilla, ya que me envío una gran cantidad de datos e imágenes. En algunos casos, esta información era hasta demasiada.
-¿Cuál es el rival que le preocupa más en la cita de Polonia?
-En estos momentos, Serbia porque es el primero.
-¿Es posible compatibilizar el cargo de seleccionador con el de entrenador del Khimki ruso?
-Perfectamente posible. No me veo haciendo solo esto. Sería incapaz de no entrenar durante diez meses al año, ya que dicha inactividad deriva en una oxidación que no hace sino alejar a la persona del mundo del baloncesto, que es un deporte que evoluciona cada día.
-¿Puede un italiano entrenar a la selección española de baloncesto?
-Nadie con una opinión sensata y formada ha objetado algo y no seré yo quien lo haga. A lo mejor, a nivel de calle sí se ha escuchado algo, pues hay opiniones para todos los gustos, pero considero que es un debate que ya está cerrado.