El fiscal superior de La Rioja, Juan Calparsoro, tomará mañana declaración al ex propietario del Logroñés, Julio Jiménez, que acude a petición propia, y en breve comparecerán Fernando Villamor, un antiguo dirigente del club, y directivos de su filial, el Balsamaiso.
Calparsoro investiga desde hace semanas los últimos hechos ocurridos en el Logroñés, justo antes de que este equipo se quedara sin actividad deportiva ya que fue excluido de la Liga de Tercera División por no presentarse a dos encuentros.
Incomparecencia
Sus jugadores no fueron a esos partidos en protesta por los impagos que sufrían desde el inicio de la temporada y después de que el propietario del equipo les ofreciera cobrar con pagarés sin fondos o por medio de dos coches de alta gama, según afirmaron.
Ante estos hechos, la Fiscalía de La Rioja emprendió una investigación de oficio en la que ya han declarado el propio Sánchez y quien le vendió el club, Juan Hortelano.
Pero la semana pasada, el fiscal superior de La Rioja explicó que su investigación no se limitaría solo a los posibles delitos que hubieran cometido los dos últimos dueños de la entidad en los últimos meses y que tenía intención de llamar a otros dirigentes del Logroñés, como Jiménez.
Además, el Balsamaiso, club filial del Logroñés, ha denunciado al dueño por impago, al no haber recibido las cantidades que le deben.
Por encima de esto, un anterior dirigente del club, Fernando Villamor, solicitó formalmente a la Fiscalía la apertura de diligencias por si en la documentación de la que disponía, que entregó a Calparsoro, hay constancia de algún delito.
Después de haber alcanzado la gloria a mediados de los noventa con grandes temporadas en Primera División, una nefasta gestión fue hundiendo poco a poco al Logroñés. Aunque hace un par de campañas pareció resurgir, todo fue un espejismo y el equipo fue expulsado este año de la Tercera División por no presentarse a dos partidos. Con anterioridad, varios jugadores cadetes y juveniles ayudaron a formar la convocatoria para que el equipo no fuera sancionado. Sin embargo, todo fue inútil y los continuos incumplimientos por parte de la directiva llevaron a la primera plantilla a adoptar la decisión de no presentarse y provocar la desaparición de la entidad.