El Racing gana desde los once metros

FERROL

Manolo Pérez estampó un balón en el poste en el segundo tiempo antes de anotar el tanto decisivo

19 ene 2009 . Actualizado a las 11:21 h.

Un penalti clamoroso sobre Paco Corredoira permitió al Racing ganar al Marino de Luanco por la mínima. Ganó con toda justicia, pero después de jugar un primer tiempo bastante pobre, desperdiciar sus ocasiones de gol y amarrar el resultado al final con tres medios centros. Al equipo ferrolano le faltó algo de ambición en algunos momentos, pero tampoco concedió oportunidades en la meta que defendió Antonio Reguero.

La primera parte ofreció quince minutos entretenidos y media hora bastante aburrida. La primera ocasión del Racing llegó al inicio del encuentro con una falta que bota Jonahtan Martín y que despejó Guillermo, el portero del Marino de Luanco, a córner. Respondió el equipo asturiano con un cabezazo de Rubén Suárez que despejó Reguero. Centró luego Corredoira y cabeceó con peligro Nano para que el meta visitante despejase con los pies bajo palos. Y ahí llegó el tedio.

Balonazos hacia Ouejdide

Paradójicamente, el Racing se dejaba ver, sobre todo, en alguna contra llevada por Nano y Corredoira por la banda izquierda, y en centros del ex barcelonista que no encontraron rematador. Kamel Ouejdide quería pero no podía, porque todo lo que recibió fueron balonazos en largo que intentó prolongar para la llegada de algún compañero.

El Marino se dejó ver mucho en el primer tiempo, bastante más de lo que se podía esperar de un equipo que pena en la parte baja de la tabla -con un partido pendiente-. Jugaba con intensidad, enviaba balones peligrosos a Jabuti y no pasaba demasiados apuros en su propia área.

Avanzaba el partido sin más, con un centro de Nano que cabeceó mansamente Carlos como única aparición del Racing antes de los minutos finales. Entonces pidió el Racing un penalti por una supuesta mano de Carmena.

Un detalle como revulsivo

El segundo tiempo se animó con un detalle de categoría de Kamel Ouejdide. El francomarroquí se marchó de dos rivales y tiró demasiado cruzado con el exterior del pie. La ocasión contagió al público y al equipo. Al momento remató con peligro Corredoira, que aparecía por todas partes. El Racing asedió entonces a Guillermo, al que probó Manolo Pérez con un tiro que el meta del Marino solo pudo despejar a córner después de que diese en el poste.

Como premio a la insistencia, llegó un penalti algo infantil de Samuel, que se lanzó sobre la espalda de Corredoira. Cogió el balón Manolo Pérez, se acercó a pedir el lanzamiento Jonathan Martín y al final el catalán marcó con un buen disparo alto pegado al palo.

Inspirado

Manolo Pérez ofreció entonces sus mejores minutos y, de su mano, los mejores del equipo ferrolano. Entraba como quería por el carril central. En una de esas apariciones regaló un buen balón a Kamel, cuyo tiro despejó el meta del Marino a córner.

No había dicho todo todavía Paco Corredoira, escorado ya a la banda en el puesto de un sustituido Carlos. Porque el entrenador del Racing, Manolo Sánchez Murias, quería reforzar la medular con un tercer medio centro como Cami.

El jugador lucense quiso matar el partido y volvió a intentarlo con un tiro desde la derecha, que despejó el portero del Marino hacia un despistado Kamel Ouejdide.

A partir de entonces, el Racing ya casi esperó a que llegase el pitido final. Porque veía como el rival era incapaz de crearle ya demasiado peligro, fundido por el esfuerzo. Sobre todo, después de perder por doble amarilla a su lateral izquierdo Álex. El equipo ferrolano se dedicó a congelar el balón a la espera de que llegase el final del partido, y ni siquiera hizo el segundo y el tercer cambio.