Salió cara. Dinei ganó el duelo de cañoneros brasileños y el Celta se acerca a cuatro puntos de la zona de ascenso. El tanto del ariete celeste premió la insistencia local ante un Zaragoza que salió demasiado relajado y que en esta ocasión no tuvo capacidad de reacción. Ewerthon y Oliveira tenían la pólvora mojada bajo el diluvio de Balaídos.
Pero la guerra entre goleadores brasileños debió convertirse en el día de Talavera en Balaídos. Fue David Rodríguez el delantero del partido. Al menos de la primera media hora. En un duelo que prometía de inicio con el Celta mandando y con la defensa del Zaragoza aburguesada mirando por encima del hombro a su conocido rival, el ariete cedido por el Almería tuvo remates de todos los colores para encarrilar el partido. Pero erró uno tras otro. La mayor parte de las veces porque se encontró con los puños y el cuerpo de López Vallejo, pero también con su día aciago. Nunca eligió la mejor opción; y escorado, la mayoría de los remates perdieron frescura y efectividad.
Fue David una de las caras nuevas del partido. Por fin Pepe Murcia se animó a salir con dos delanteros, pero lo hizo a costa de sacrificar a Trashorras, al que siempre ha puesto en el ojo del huracán.
Los maños se tomaron los primeros 20 minutos vacaciones, como si estuviesen de compras navideñas en unos grandes almacenes. Pero cuando aparecieron lo hicieron con virulencia. En el primer contragope que montó la dupla de Sao Paulo el balón acabó en el palo. El disparo llevaba la firma del pichichi de Segunda, que poco después remató de cabeza tan solo que la relajación envió el balón al limbo.
Los dos arreones del millonario de la categoría echaron atrás a los vigueses, que poco a poco perdieron la presión en campo contrario bajo la brújula de un desconocido Rosada. El primer tiempo acabó con intercambio de golpes y con David Rodríguez maldiciendo su suerte. A él, que había reclamado protagonismo, se le habían fundido los plomos el día menos indicado.
El segundo tiempo nació más táctico. Con los dos equipos guardando la ropa sin renunciar al golpe de gracia. El Zaragoza apostando por el contragolpe y el Celta por el control sin riesgos. Por tener el balón, pero demasiado lejos de López Vallejo.
Pero los vigueses tenían un plus de empuje, de ganas y de intensidad y por ahí llegó el gol celeste. Que tenía que ser evidentemente del brasileño. Dinei estaba desaparecido, pero armó su primer disparo desde la frontal y acertó de pleno. Para el ciudadano de Sao Domingos fue suficiente una pared con Rosada para hacerse hueco entre los centrales y anotar. Esa es la diferencia con David Rodríguez.
El tanto y el diluvio envalentonaron al Celta. Los vigueses comenzaron a gustarse, a combinar y a buscar el segundo. Pero la realidad era bien distinta. El Zaragoza, necesitado y especializado en marcar cuando los partidos languidecen, decidió meterse en la batalla a través de la posesión del esférico, aunque sin crear peligro.
Su amago no pasó de espejismo, porque a la contra fue el Celta quien le destrozó la mandíbula. Tuvo Maris el golpe de gracia en un balón al espacio libre, pero el disparo del letón se estampó en el rostro del meta maño. En la segunda opción no hubo marcha atrás. Dinei bailó una samba con su defensor dentro del área y tras dejarlo aturdido cedió un balón de gol a Dani Abalo que supuso el estreno goleador del canterano. El mejor colofón para un excelente encuentro que devuelve la sonrisa y la esperanza al celtismo. Es lo que tiene mirar a los ojos a la zona de ascenso.