Robredo abre la temporada con el título del Master nacional en Ferrol

DEPORTES

El tenista barcelonés, el más jaleado por la grada, remontó otra vez un partido adverso frente a Almagro.

09 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El Master nacional de tenis de A Malata concluyó ayer con Tommy Robredo como nuevo campeón. Se ganó el primer título de la temporada a pulso, con el camino más difícil. El barcelonés tumbó el primer día al emergente Marcel Granollers; después remontó frente al nuevo ídolo español, Fernando Verdasco, y ayer frenó a Nicolás Almagro, que llegaba motivado y con hambre de competición después de cuatro meses marcados por las lesiones. Ganó un encuentro duro en tres sets (4-6, 6-3 y 6-2) y se llevó también el corazón del público de Ferrol, porque estuvo jaleado toda la final desde la grada. Más de tres mil personas vieron el partido en A Malata, que volvió a pedir una reforma al registrar alguna gotera.

Sin el servicio de Verdasco ni la potencia desde el fondo de Almagro, Robredo sufrió los dos últimos días, pero resistió. Ayer volvió a empezar algo frío, cedió su primer juego de servicio y ya nunca lo recuperó hasta perder por 6-4 un set un pelín soso de golpes desde el fondo de la pista.

Por detrás en el marcador, Robredo quiso -o al fin pudo- atacar más y dejar de correr tanto. Almagro ya estaba más entregado al espectáculo, dando golpes mirando hacia el tendido y voleando bolas que se iban fuera. Así, en un regalo, cayó el 3-1 para el barcelonés. A Almagro le entraron las prisas, tuvo menos paciencia e intentó más cosas, y no siempre las más efectivas.

Ganó Robredo por 6-3 el segundo set para regusto del público, que veía alargarse la final. Almagro se dolió de una pierna con 1-1 en la tercera manga, y empezó a buscar puntos más cortos: con dejadas, con palos desde posiciones incómodas, con detalles que levantaron a la grada...

Quizá no le gustaban tanto a su entrenador, Antonio González Palencia, con el que el murciano intercambió algún reproche. Almagro mandó callar cuando se le escapaba el primer break del set definitivo (3-2), Robredo siguió con su trabajo de hormiguita, sin parar de correr, devolviéndolo todo y acumulando trabajo de cara a la temporada que acaba de comenzar. El catalán, ex número cinco del tenis mundial, remató por 6-2 a un Almagro que casi tiró el último juego sin sentido. Quizá por las prisas para tomar un avión de vuelta, el mismo motivo por el que evitó la rueda de prensa posterior a la final.