Vio en televisión la etapa de ayer y bromeó con los suyos sobre lo fáciles que parecían los puertos

DEPORTES

23 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El retrato que pintaban ayer de Óscar Pereiro sus familiares y amigos distaba mucho del drama anterior, de las fotografías que captaron en el Tour al corredor como la viva imagen del dolor. «Está menos roto de lo que pensábamos y contento, porque es consciente de que ha vuelto a nacer. Va a perderse muchas carreras importantes, pero tiene que estar feliz, no se quedará en una silla de ruedas», admitió María Freitas, esposa del ciclista. «Está muy bien, esperando que lo operen y con todas las ganas del mundo. Sonriendo. Siempre fue así, no cambiará», comenta su hermana Rocío.

Y se mantiene fiel a la bicicleta. Él y su familia siguieron la etapa de ayer de la ronda francesa. Hasta bromeó. «Desde aquí los puertos se ven mejor y parecen más fáciles», soltó. María destacó que Pereiro sigue con hambre de ciclismo, que ya hace planes. «Ha hablado con su director y piensa ya en empezar la próxima temporada pronto, en Australia», indicó.

Dicen que hasta el lunes no cayó en la cuenta de que también habían necesitado coserle la rodilla. Ni se había enterado. Con el brazo ya tenía bastante.

Otra vez la caída

Ayer estuvo recuperando para los suyos más trozos de la misma historia. La caída. El miedo. El dolor. Repitiendo que el paisaje comenzó a dar vueltas, que sus compañeros se pararon junto a él y empezaron gritarle: «¡No te muevas! ¡Note muevas!». Y lloraban. Pereiro se asustó y les preguntó si manaba sangre de sus oídos o si mostraba alguna otra señal de alarma. Con el brazo, desdibujado por la rotura, ellos también habían tenido bastante.

A Eusebio Unzué le dijo: «Soy más duro que una piedra». Y José Luis Pascua, preparador físico del ciclista, se acercó a media tarde a la Clínica Fátima para comprobarlo. Pascua dio fe de ello. Como todos, cree que Pereiro se cruzó con la mala suerte en la parte alta de la herradura del Agnel y que fue arropado por la fortuna después. Un poco más tarde, a las ocho y media, el ciclista recibió la llamada telefónica de Mariano Rajoy, que le dio ánimos para la intervención de hoy. Pero Pereiro hasta hizo chistes sobre la operación. Cuentan que amenazó con llevar el iPod al quirófano para no tener que escuchar la sierra.