El coruñés Manuel Añón, campeón de Europa júnior de hípica

María Varela

DEPORTES

23 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El pasado domingo Manuel Añón puso un broche de oro a su espectacular temporada al alzarse a lomos de su caballo Loreal d'Utah con el título del Campeonato de Europa júnior de hípica que se disputó en Praga.

Después de imponerse en el concurso de saltos más importante de España y de ganar pruebas internacionales en París, Madrid o Toledo, esta victoria no fue una revelación para todos aquellos conocedores de la meteórica trayectoria ascendente del joven jinete coruñés de tan solo 15 años. Ni a él mismo le pilló por sorpresa el resultado: «En Praga solo me valía ganar, a ver qué pasaba ya había ido el año pasado», afirma sin tapujos el que es considerado por los entendidos de este deporte como un nuevo Fernando Alonso, aunque en este caso en vez de llevar entre manos un volante, Añón pilota un caballo.

A pesar de tener en la mente la medalla de oro como único objetivo, la competición no fue nada fácil. Empezó el pasado martes, con la inspección veterinaria a los caballos, y la final no se disputó hasta el domingo. Por el medio, casi una semana de nervios y pruebas que se saldaron para Manuel Añón con una cuenta a su favor de seis salidas a pista con seis ceros consecutivos.

Después de todo el esfuerzo hecho a lo largo de cinco días, tuvo que jugarse el título mano a mano con la amazona suiza Stefanie Lauber en un dramático desempate. Y en el momento más decisivo de la temporada, no le tembló el pulso.

Añón, lo tenía bastante claro: «Realmente, cuando supe que íbamos al desempate, no me preocupé mucho. Las pruebas de velocidad son lo mío».

Por su parte, su rival mostró muchas más dudas. La helvética derribó dos obstáculos durante la manga final y el coruñés ya casi podía acariciar el oro. Y como los más grandes, supo rematar la jugada y conseguir una de las cosas más difíciles en el deporte: ser el mejor a lo largo de todo el campeonato y mantenerlo en los instantes clave, en el momento decisivo.

No extraña que este joven opine que «la frialdad y la competitividad son dos cualidades básicas» para llegar a ser un buen jinete. «En cuanto a la frialdad, creo que la estoy consiguiendo», añade, «y también soy bastante competitivo. Solo me falta más trabajo».

Otra de sus virtudes es que tiene la cabeza bien puesta. Con 15 años, muestra una madurez impropia de su edad. No pierde el norte, y ni siquiera el importante título de este fin de semana le hace despegar los pies del suelo. Por eso, no quiere ser un profesional de la hípica y antes que entrenar, prefiere estudiar para «dejar solucionado su futuro».

Cuarto de España

La primera posición en el Europeo se suma a una larga lista de triunfos que ha ido acumulando a lo largo del 2008. Gracias a ello, ha ascendido hasta la cuarta plaza del ránking español absoluto. Y eso que con 15 años no puede participar en las pruebas importantes de los grandes premios ecuestres. Para ello tendrá que esperar hasta los 18, al igual para poder acudir a alguna competición con la selección nacional, en la que el seleccionador de saltos, Marco Fuste, le espera con los brazos abiertos y como máxima esperanza de cara a la próxima cita olímpica de Londres 2012.

Para ello, Manuel Añón entrena diariamente en las instalaciones del Centro Hípico de Casas Novas. Irónicamente, las fechas del concurso arteixán y del Campeonato de Europa coincidieron este año, con lo que se tuvo que perder la importante prueba coruñesa. No le importa, él estaba ocupado engordando su magnífico palmarés. «A Casas Novas ya iré en invierno», dice. Y visto lo visto, habrá que estar muy atentos.