Nadal sigue ganando, pero una ampolla en el pie merma su capacidad

José María Guimaraens

DEPORTES

31 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Rafael Nadal sumó su tercera victoria en Roland Garros 2008. Esta vez a costa del zurdo finlandés Jarkko Nieminen (26), al que se impuso por 6-1, 6-3 y 6-1 en una hora y cincuenta y ocho minutos. Pero no todo fueron buenas noticias. Al finalizar el segundo set, el español tuvo que ser atendido por el fisioterapeuta. Le molestaba la secuela de una ampolla que había sufrido en su pie derecho durante el torneo de Roma. De momento, el problema se solventó con la colocación de una nueva protección.

«No es nada importante, afortunadamente», tranquilizó Nadal a los aficionados que presenciaban su encuentro con Nieminen. El enfrentamiento tuvo un desarrollo a ritmo vivaz. Los dos jugadores pegaron a la pelota con la máxima fuerza. Por momentos voló a 160 kilómetros por hora. Nieminen rayó alto en situaciones puntuales. Quiso arriesgar, porque de quedarse a devolver bolas estaba vencido de antemano ante un enemigo de las condiciones de Nadal.

Como en casa

Nadal parece no tener rival en el torneo que pueda cortarle el paso, ni siquiera Djokovic o Federer. Ha conseguido aumentar las revoluciones que le imprime a la pelota con su derecha tremendamente liftada. Tiene el sentido de la anticipación para calcular el bote con el fin de proyectarla al campo rival, no puede extrañar que los competidores se encuentren como derrotados de antemano en el intento de dar la réplica al contrincante.