El hijo del futbolista del Sevilla que falleció en 1973 en Pasarón jugará el domingo con el Ceuta en el mismo escenario
30 may 2008 . Actualizado a las 02:36 h.Pasarón revivirá el domingo uno de los episodios más tristes de su historia. El 7 de enero de 1973 el Pontevedra, que en aquel momento militaba en Primera División, se medía al Sevilla en Pasarón. Tras los goles Neme y Vavá en la primera parte todo era alegría para la afición local.
Pero a los cinco minutos de la segunda parte, el jugador del Sevilla, Berruezo, cayó desplomado en el terreno de juego. A pesar de ser atendido por los médicos en el campo y trasladado con urgencia al sanatorio Domínguez, cuando llegó a la clínica pontevedresa ya entró cadáver. Nunca se llegó a precisar el motivo exacto del óbito, aunque el más extendido fue un ataque al corazón.
Treinta y cinco años después de aquel fallecimiento que puso de luto al fútbol español, el hijo del jugador del Sevilla visitará el estadio en el que murió su padre. Pedro Berruezo, que lleva el mismo nombre que su progenitor, vendrá a Pasarón el domingo con el Ceuta para afrontar el partido de vuelta de la primera eliminatoria de la fase de ascenso a Segunda División.
El jugador no estuvo entre los convocados en el partido de ida celebrado en Ceuta y no supo hasta las siete y media de la tarde de ayer que viajaría a Pontevedra. Al final, su entrenador, Benigno Sánchez, lo incluyó entre los elegidos.
La Voz contactó ayer con Berruezo en Ceuta, unas horas antes de iniciar el desplazamiento. «Pisar ese campo donde falleció mi padre es el mejor homenaje que le puedo hacer y seguro que estaría orgullosísimo de verme jugar allí», afirmó.
Aunque cuando falleció su padre él todavía no había nacido, entre su madre y su abuelo paterno le fueron narrando los detalles del fallecimiento: «Me contaron que no se le hizo autopsia, porque en aquella época no se hacían estas cosas, pero realmente no supieron decirme con exactitud si fue un aneurisma o un ataque al corazón, si bien, siempre se habló de un ataque al corazón».
Aunque a diferencia de su hermana Isabel, que aprovechó un viaje de estudios para visitar el estadio pontevedrés para ver dónde había fallecido su padre, Pedro nunca quiso viajar a la ciudad del Lérez. Sin embargo, sí fue a hablar con el médico del Sevilla en aquel entonces, que ya falleció hace algunos años, «y él tampoco me supo decir de qué falleció mi padre».
Lo que más emocionó al centrocampista del Ceuta fue que unos veteranos aficionados granates se pusiesen en contacto con él para comunicarle que querían hacerle un homenaje si venía con el Ceuta. «Me emocionó muchísimo que la persona con la que hablé incluso se echase a llorar cuando ni siquiera lo conocía», afirmó el sevillano. Fue un fallecimiento que había generado un gran impacto en el mundo del fútbol. El hecho de que la esposa del jugador del Sevilla estuviese embarazada de su segundo hijo, el que vendrá el domingo a Pasarón, aumentó el impacto.
La Voz había informado entonces a sus lectores que Berruezo, que llevaba cinco años jugando en el Sevilla, había estado internado tres días en un sanatorio, después de retirarse frente al Barakaldo.
Para su hijo Pedro el desplazamiento que inicia a las siete de la mañana de hoy hacia Pontevedra tendrá un componente especial. Aunque tiene muy pocas posibilidades de jugar ya que su entrenador podría repetir el once que presentó el sábado pasado, el hecho de estar entre los convocados le alegra especialmente. «Sé que no voy a jugar», dice. Pero eso es lo de menos. Su presencia es un homenaje a su padre fallecido.