El Celta dilapida su resurreción con otro decepcionante final de partido

Víctor López

DEPORTES

27 abr 2008 . Actualizado a las 14:16 h.

Otro equipo en zona de descenso, volvió a ser verdugo del Celta. Una campaña plagada de fracasos contra los desahuciados, impide alimentar los pequeños resquicios de esperanza. A diez minutos del final en Tarragona, el equipo vigués iba a dormir a cinco puntos del ascenso. Tras ese intervalo, el sueño volvió a ser pesadilla. El Nàstic, como antes el Xerez, Las Palmas, Racing o Albacete, provocaban la mayor desazón del celtismo.

Ante el penúltimo de la clasificación, el cuadro vigués sabía que no podía proponer un partido vistoso. Los argumentos del Nàstic, con calidad para ser más sofisticado, se convertían en pueriles. Solo balones largos para el toque de Moisés, y buscar la segunda jugada. Muy poco, o nada, se parecía al que pasó por Balaídos en la primera vuelta. Ese fútbol, con dos centrales experimentados como Rubén y Peña, no debía ser preocupante. Las dudas aparecieron con la cuarta lesión en esta temporada del boliviano. Después de caer en la pasada jornada por un problema en el gemelo, el defensa volvió a sufrir el mismo contratiempo al iniciarse el partido. Jonathan Vila, que se había ofrecido para un puesto que no es el suyo, tendría que, como sucedió ante el Poli Ejido, convertirse en pareja ocasional de Rubén.

En la primera mitad Diego Costa y Okkas tuvieron un par de llegadas. Hasta el descanso no hubo casi nada que contar, aunque las sensaciones viguesas eran mejores que las de sus últimas salidas ante rivales en zona de peligro.

Para el segundo tiempo los dos equipos decidieron cambiar. El Nàstic le quitó a Adrián la posibilidad de vengarse de su ex equipo. Los célticos cambiaron a un 4-2-3-1 en el que Jorge se encontrase más cómodo que desplazado a la izquierda. Diego Costa pasó a la banda donde se le vio más activo, pero igual de inefectivo. El empate era un mal resultado para ambos, y entonces fue cuando el partido se abrió. Ferrando jugó con rapidez sus opciones ofensivas y Antonio López le contestó con la entrada de Perera por Okkas.

Los locales decidieron lanzarse a por el triunfo. Ahí cayó en la trampa que el contrario le había tejido. Perera corrió la banda, como si fuese un extremo, para convertir en medio gol un centro que remató Núñez. Parte de la grada empezó a abandonar a su equipo. No conocían las debilidades del rival al que se enfrentaban. Primero Campano envió una pelota al larguero. Luego Esteban salvó la igualada. Pero un córner cabeceado por Maitane dio el empate a los locales. El desvanecimiento céltico se consumó poco después con el tanto de Miku.