Los azulgrana ofrecieron una lastimosa imagen como colectivo y se quedan a ocho puntos del Madrid.
10 mar 2008 . Actualizado a las 01:09 h.El Barça se aparta de la lucha por el título con una derrota ante el Villarreal por 1-2 que le aleja a ocho puntos del Real Madrid, a falta de once jornadas, y acerca al conjunto amarillo a la segunda plaza. Al margen del traspiés, la peor noticia para el equipo de Rijkaard reside en el hecho de que sus jugadores deambularan por el césped sin pasión, sin criterio y sin calidad.
Demasiadas carencias para seguir disputando una Liga a la que renunció la primera noche que compareció sin Leo Messi. Los azulgrana perdieron ante el Villarreal justo el día que el argentino fue baja por lesión. Sólo así se puede entender la lastimosa imagen que los de Rijkaard ofrecieron ante el Villarreal. El técnico holandés también tuvo incidencia en el desorden local. Prefirió reubicar a Ronaldinho hacia la posición de medio punta y darle al italiano la misión de abrir el campo por la banda del crack argentino.
El Villarreal contemplaba la solución táctica azulgrana con tranquilidad. Pellegrini también sorprendía dejando a Rossi y Nihat en el banquillo. La titularidad del Guille Franco iba a resultar primordial para los visitantes. Cuando el Barça se estaba asentando, el mexicano dejó sentando a Thuram provocando que un precipitado Valdés se abalanzase sobre él cometiendo un penalti que Marcos Senna transformaría.
El mazazo hundió al Barça. Hasta entonces tampoco había creado excesivo peligro, salvo en un remate de Eto'o, y desde el gol visitante empezó a desencajarse. Lo hizo desde el centro con un Touré Yayá que, a duras penas, se mantenía en pie evidenciando su debilidad física. Esa precariedad se extendía a un ataque en el que sólo Eto'o intentaba sacar la cabeza.
El Barça estaba muy frío, contagiado del ambiente gélido de las gradas. Ni la permisividad de Pérez Burrull con el Guille Franco, al que le perdonó la expulsión tras una agresión a Gabi Milito cometida al filo del descanso, levantaba el ánimo del Camp Nou.
Iniesta contra el mundo
El Villareal campaba a sus anchas aunque le iba a faltar algo de ambición para sentenciar a su rival cuando lo tenía tocado. Ese exceso de sobeteo sin profundidad se producía ante la displicencia de un Barça tan apático que rayaba el pasotismo. Tan sólo la clase natural Iniesta le sacaría del atolladero con un eslalon por la banda que Xavi remacharía con suma precisión.
El Barça aprovechó el empate para envalentonarse. A veces con un exceso de contundencia, como en un exceso de celo de Eto'o con un innecesario plantillazo sobre Diego López. Otras, con la descomunal fuerza de Abidal en la recuperación.
El Villarreal parecía dar pie a la remontada al echarse tan atrás. Un espejismo. Los de Pelligrini iban a soltar otro zarpazo que dinamitaría la Liga. Una acción trenzada con sumo tino descubriría a la defensa azulgrana permitiendo que Tomasson marcase ante el indefenso Valdés.
Ya nadie podría modificar la victoria visitante por la mínima.
Ni Ronaldinho con un lanzamiento de falta que se estrelló en el larguero de Diego López, ni uno de los asistente de Pérez Burrull anulando por fuera de juego un gol legal de Senna en el descuento.
FC BARCELONA 1: Valdés, Zambrotta, Thuram, Milito, Abidal, Touré Yayá (Giovani min.85), Xavi, Iniesta, Ronaldinho, Henry (Bojan min.65) y Eto'o.
VILLARREAL CF 2: Diego López, Javi Venta, Gonzalo, Godín, Capdevila, Marcos Senna, Eguren, Cazorla, Pires (Bruno min.76), Matías Fernández (Nihat min.85) y Guille Franco (Tomasson min.64).
GOLES: 0-1 Marcos Senna de penalti (min.31), 1-1 Xavi (min.67), 1-2 Tomasson (min.80).
ÁRBITRO: Pérez Burrull (colegio cántabro). Amonestó a los local Valdés, Thuram, Eto'o, Xavi y Zambrotta y a los visitantes Cazorla, Guille Franco, Capdevila y Godín. Expulsó al delegado del Barça, Carles Naval (min.65).