Un excelente inicio del segundo tiempo otorga el derbi de filiales al Celta B

DEPORTES

14 ene 2008 . Actualizado a las 12:06 h.

Nada aventuraba semejante desenlace en el derbi de filiales después de un primer tiempo por el guión. Trabado, sin ocasiones y con más emoción que juego. Pero el Celta B se desmelenó a la vuelta del vestuario y en un cuarto de hora fue capaz de resquebrajar el sistema defensivo del cerrojo de la categoría.

El mini derbi tan solo existió en el acto inicial. La ingente cantidad de lluvia caída durante toda la mañana en Vigo convirtió Barreiro en un campo pesado. Al elemento natural se le unió la disciplina de los coruñeses. Con muchos cambios obligados y con Álex Bergantiños convertido en central para frenar a Maric, el Fabril fue capaz de mantener a raya a un Celta B que por una vez no pudo sacar toda su raza y empuje en el inicio de partido. Y aunque durante este primer período el balón fue vigués, las ocasiones apenas hicieron acto de presencia. Una meridiana de Iago Aspas que envió el balón al limbo y un gol anulado al deportivista Aridane por presunto fuera de juego fue lo único que llevarse a la boca.

Pero el Celta no se quedó con las ganas. El hucarán de cada partido en Barreiro emergió con toda su fuerza al regreso del vestuario. En un cuarto de hora los celeste convirtieron en gol todo lo que tocaron.

A diferencia de casi siempre no marcó Goran Maric, pero fabricó la jugada del primer gol. Su inteligencia y su calidad le llevaron a pisar área con determinación por el centro y cuando todo apuntaba a que iba a fusilar al debutante Darío miró por el rabillo del ojo la posición de Iago Aspas. El de Moaña solo tuvo que empujarle.

El tanto espoleó a Iago, desdibujado en el primer tiempo, que se sacó de la chistera la jugada más combinativa de la mañana que terminó en gol al rematar José Manuel libre de marca en el segundo palo. No tardó mucho Michu en marcar el tercero al reventar un balón.

Con el partido finiquitado Rubén Rivera se encargó de maquillar el resultado.