El Dépor vuelve a convertir la fortaleza defensiva en su seña de identidad
19 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El Dépor se ha aprendido la lección. Necesitó más de dos meses para saber cómo exprimir el máximo jugo a sus partidos a domicilio. A la vista de la clasificación, donde ocupa esa segunda plaza con la que soñaba desde el principio, por fin lo consiguió. Convencido de que el fútbol se queda en Riazor (donde tampoco es que haya dado clases magistrales hasta ahora), ayer explotó en Las Palmas su versión más eficaz para conquistar el triunfo más esperado del año. Solo permitió dos disparos a puerta del rival, los mismos que los propios coruñeses protagonizaron. A falta de juego le siguen saliendo las cuentas desde la estadística de esa incontestable plaza de ascenso directo.
Como la letra con sangre entra, su camino hacia el éxito actual no resultó cómodo. La segunda parte contra el Barça B, el partido de Alcorcón, el de Alcoy, el de Cartagena o la primera parte de Elche se convirtieron en los más penosos episodios de su rito de iniciación. Y es que el equipo coruñés pasaba por su infierno particular cada vez que se alejaba de A Coruña.
El 0-2 en Córdoba de finales de octubre pareció cambiar la percepción de la plantilla. Aún posteriormente llegaría ese mal día en la oficina de Elche, pero los futbolistas ya habían comprobado de primera mano que la seriedad y el rigor defensivo debían convertirse en los primeros escalones para auparse al triunfo en Segunda a domicilio. Con el talento que atesora la plantilla de mediocampo hacia delante (por lo visto mucho mayor que la media de la categoría) las oportunidades acabarían llegando, pero estas solo resultarían decisivas mientras el marcador rival seguía a cero.
Oltra tocó la tecla adecuada para conseguir que el mismo esquema y los mismos futbolistas que golean en Riazor, donde su trayectoria se puede calificar de casi inmaculada, cambiasen de mentalidad a domicilio. No caben protagonismos individuales. Primero toca enseñar las uñas, cerrar todos los caminos hacia su portería y, si hay oportunidad, asomarse por fin, aunque con cautela, a la portería contraria.
De inicio ya no se duda ni se regala la iniciativa al rival. El Dépor podrá pertrecharse en torno a Aranzubia en momentos puntuales como el tramo final de la primera parte de ayer, pero este nuevo Dépor a domicilio trata de presionar más allá de la línea del centro del campo y de mantener al contrario lo más alejado posible de su meta.
Al final, en Las Palmas todo salió a pedir de boca. Los coruñeses mordieron con 16 faltas a un contrario que únicamente se quedó en diez y se encontraron con el premio gordo a su propuesta. Un penalti dio alas a un equipo en crecimiento y al que el descanso navideño sorprende en su mejor momento.