La rotonda de Sabón se colapsó ayer a las ocho de la mañana y a las siete de la tarde
03 jun 2011 . Actualizado a las 10:51 h.Viajar de A Coruña a Sabón a primera hora de la mañana o a última de la tarde consume tanto tiempo como viajar hasta Santiago. La media de cincuenta minutos para los doce kilómetros que separan la ciudad del polígono industrial se han convertido en una pesada losa temporal para los cerca de 60.000 vehículos que diariamente deben circunvalar la colapsada rotonda. Y el futuro todavía es más negro automovilísticamente hablando. El aumento de la población de Arteixo y municipios limítrofes provocará que dentro de dieciocho meses, según los cálculos de los técnicos de tráfico autonómicos, la rotonda experimente un volumen de saturación de tráfico cercano al 120 % de su capacidad -actualmente está al 90 %-, lo que significa el colapso total del atestado cruce, que se vería obligado a asumir cerca de 80.000 coches al día.
Alberto Val, que regenta una inmobiliaria enfrente a la rotonda, califica de «infernal» un tráfico «impracticable a horas punta como las ocho de la mañana y las siete de la tarde». «La reforma del cruce debería haberse realizado hace mucho tiempo», añade. La anquilosada estructura del cruce recibió su golpe de gracia cuando a finales de 1993 se inauguró el primer tramo de la autopista A Coruña-Carballo, que se había planeado como una vía gratuita que ayudaría a descongestionar la AC-552, que comunica la capital provincial con Carballo. Sin embargo, finalmente la autopista AG-55 se convirtió en una infraestructura de pago, lo que ha provocado que las memorias de tráfico elaboradas por la Xunta califiquen como «infrautilizada» a la autopista, sobre todo en el tramo entre A Coruña y Arteixo «dada a alta intensidade existente no itinerario alternativo», explica el documento.
La galopante crisis económica parece que no animará en los próximos tiempos a que más conductores se decidan a pagar diariamente por transitar por una autopista que, de todas maneras, acaba sufriendo el colapso en el enlace de esa vía con la rotonda, denominado como AC-551. Esta carretera de dos carriles -uno en cada dirección- comunica la rotonda con la autovía A-6 y con la autopista, pero los 26.000 coches diarios que la utilizan diariamente provocan el colapso igualmente debido a la ineficacia de la rotonda. «Es igual que hagan autopistas, autovías, o más enlaces. La rotonda seguirá como tapón de todas las carreteras que acaben en ella. La única solución es que construyan de una vez la rotonda de varios niveles para que cada coche pueda dirigirse al sitio que quiera sin esperar a que esté libre el cruce», señala Paco López, uno de los vecinos de las viviendas que circundan el cruce de Sabón, y que cada día debe hacer malabarismos para atravesar la rotonda que tiene enfrente a su casa cuando se dirige al trabajo a las siete y media de la mañana. «Es como si estuvieras dentro de un videojuego de una consola. Hay que ser muy rápido de reflejos para conseguir meterse en la rotonda a las horas punta, de lo contrario corres el riesgo de tener un accidente, algo por otra parte muy frecuente en este cruce», añade.
La esperada construcción de la nueva rotonda con dos niveles es la única esperanza para normalizar un cruce que obliga a miles de personas a perder su tiempo en la carretera.
Aumento del tráfico
La rotonda de Sabón tiene un negro futuro como la construcción de la nueva glorieta con dos niveles diferentes de altura no se realice. En el 2013, el cruce se colapsará por los 80.000 coches diarios que tendrá que absorber.