A través de los ojos azules de Josefina Samper se puede ver a Marcelino Camacho. Ya lo dijo ayer Xosé Manuel Sánchez Aguión, secretario general de CC. OO. en Galicia, «a metade de Marcelino chámase Josefina». La viuda del sindicalista no pudo contener las lágrimas ayer en la inauguración del parque que llevará el nombre de su marido en Oleiros. Y es que Josefina todavía vive por y para Marcelino.
Lejos de discursos elaborados, la viuda de Camacho quiso hablar de una forma cercana y natural del que fue el hombre de su vida: «Ha sido un hombre extraordinario y le echo mucho en falta», comentó mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, su voz se quebraba y el público irrumpió en un cálido y emotivo aplauso.
Esta mujer luchadora, con acento andaluz y un cierto deje francés de sus años en el exilio, tuvo también palabras de agradecimiento para las mujeres que sufrieron los efectos de la dictadura franquista: «Llegaban a las cárceles, muy nerviosas, sin saber por qué habían apresado a sus maridos. Eso sí, les había prohibido llorar delante de ellos. En mi casa lo que quisieran», comentó con la típica actitud de alguien a quien la vida le ha enseñado a ser fuerte.
De Marcelino contó que nunca podía enfadarse con él porque siempre le decía: «Con la que está cayendo y ¿tú te pones así por eso?». También destacó la gran generosidad del sindicalista a cualquiera que le pidiese ayuda: «Así era Marcelino, siempre haciendo lo que podía por la gente sin ni siquiera preguntarle su nombre». Recordó también Josefina el día que lo conoció «vestido con un mono del campo de concentración y una gorra» y el momento en el que París se liberó de los nazis: «Gracias a los emigrantes españoles», puntualizó.
Llamada a la movilización
La viuda del sindicalista habló largo y tendido de una vida dedicada a la lucha obrera y no se olvidó tampoco de la situación actual de los trabajadores: «Habrá que coger de nuevo esa lucha que parece que se ha abandonado porque no lo vamos a consentir. Nunca han podido con nosotros, sino que somos nosotros los que hemos podido con ellos», enfatizó.
Y es que todo en ella recuerda a Camacho. Ya lo dijo ayer su hija Yenia: «Marcelino sigue vivo», y todo gracias a Josefina.