La lluvia ocasiona un reguero de accidentes que colapsaron la ciudad

Emiliano Mouzo A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

Una colisión entre dos coches provocó colas en la autopista a Santiago de hasta ocho kilómetros

19 ago 2010 . Actualizado a las 11:45 h.

«Aquí conducimos igual que llueva, que nieva o haga sol y así surgen estos problemas». De esta forma se refería un agente del destacamento de la Guardia Civil de Tráfico en Perillo para comentar al importante número de accidentes ocurridos durante las primeras horas del día de ayer en A Coruña y su área metropolitana, y como causa de los cuales está supuestamente la lluvia.

Por su parte, los centenares de conductores que se vieron atrapados en los grandes atascos registrados en las principales vías de acceso a la ciudad y en las carreteras del área metropolitana culpaban de las dificultades del tráfico «a la precariedad» de las arterias que comunican el centro de A Coruña. «Si hace sol y se va a la playa se colapsa Alfonso Molina y la avenida de las Jubias, si llueve y se produce un accidente ya no se puede entrar o salir de la ciudad», señalaban.

Y es que desde primera hora el circular hacia o desde la ciudad se convirtió en una auténtica odisea, «y ello a pesar de que estamos en agosto y existe una importante reducción de tráfico», señaló un agente de la Policía Local de A Coruña. El primero de los problemas surgió sobre las nueve y media de la mañana. A esa hora un automóvil que circulaba en sentido entrada a la ciudad por el túnel de los Castros volcó en su interior y obligó a cortar uno de los carriles del subterráneo. A pesar de la aparatosidad del accidente su conductor no sufrió heridas. Pero las retenciones no se hicieron esperar, atascos que lograron minimizar los agentes de la Policía Local con su rápida llegada a la zona y su trabajo de regulación del tráfico.

Caos en la autopista

Casi a la misma hora del vuelco en el túnel de los Castros se producía otro accidente en la N-VI, a la altura de las curvas conocidas como de Biona, en San Pedro de Nos. En esta ocasión, y supuestamente debido al estado resbaladizo de la vía motivado por la lluvia que caía, un automóvil se salió de la calzada en sentido O Seixal. Su conductor tampoco sufrió heridas de consideración, pero su automóvil quedó con la parte trasera ocupando parte del carril derecho. Dos unidades de la Guardia Civil de Tráfico llegaron a la zona a los pocos minutos. Los agentes se vieron obligados a cortar el carril durante casi cuarenta y cinco minutos, por lo que las colas llegaron hasta O Carballo.

Pero el auténtico caos circulatorio aún estaba por llegar. Y lo hizo sobre las once menos veinte de la mañana cuando una conductora perdió el control de su automóvil, un Renault Clio, cuando circulaba por la vía en la que confluye la salida de la AP-9 y Alfonso Molina.

El automóvil chocó contra el talud de tierra, rebotó y colisionó contra la mediana y quedó en el centro de la vía. El conductor del automóvil que le precedía, un Mitsubishi Carisma, no pudo evitarlo y chocó contra la trasera del Clio. El carril quedó totalmente cortado al tráfico. A pesar de la rápida actuación de la Policía Local, las retenciones no se hicieron esperar. Las colas llegaron en la AP-9 hasta el kilómetro 8, a la altura del área de servicio de O Burgo, mientras que por la N-VI los conductores ya encontraron atascos en O Seixal. El tráfico empezó a normalizarse alrededor de la una de la tarde.

Sobre la una de la tarde también, una colisión entre dos coches en la Palloza también dificultó el tráfico en esa zona.