El incumplimiento de la ley puede acarrear elevadas sanciones, además de poner en riesgo zonas forestales
12 ago 2010 . Actualizado a las 12:43 h.Las barbacoas son una imagen habitual en determinadas áreas recreativas de la Costa da Morte desde hace años, tanto las instaladas en su momento por los concellos o la Diputación, como las portátiles que muchas familias eligen para no tener que depender de una ubicación determinada. Por ejemplo, porque desde primera hora de la mañana las mejores suelen estar reservadas. Sin embargo, esta práctica, tan arraigada socialmente y vinculada al ocio de miles de personas, está prohibida si se realiza a menos de 400 metros de monte o arbolado. La Lei de Prevención e Defensa contra os Incendios Forestais de Galicia, de abril del 2009, así lo establece para los períodos de elevado riesgo de incendio, como ocurre durante todo el verano. Desde la Consellería de Medio Rural recordaban esta semana la necesidad de cumplir con la legislación, lo mismo que hacían fuentes del Seprona. Son los guardias civiles encargados de la protección de la naturaleza los responsables de velar el cumplimiento de la normativa, y en su caso sancionar conductas que ponen en riesgo el entorno. Precisamente en los últimos días los agentes se han desplazado a zonas de gran afluencia, como Balarés, en Ponteceso, o Ariño, en Xaviña (Camariñas) para advertir a los usuarios de que apagasen sus pequeñas hogueras. Aviso especialmente dirigido a quienes prefieren llevar sus útiles portátiles a un punto de elevado riesgo de fuego. Pero también el resto si las distancias así lo aconsejan. La intervención de los agentes, según reconoce uno de ellos, despierta a menudo rechazo y las quejas de los usuarios, cuando no palabras mayores. Más allá un inconveniente que, reconoce, les va en el sueldo, los guardias pueden abrir expedientes que acaban con sanciones máximas de mil euros, que pueden ser mayores en caso de reincidencia. En todo caso, quien las tramita es el Consellería de Medio Rural. Además, los guardias se quejan de que reciben poca colaboración de las Administraciones, que a menudo se pasan unas a otras la responsabilidad de colocar un simple cartel informando de la prohibición y citando la ley correspondiente, y siempre por el bien de todos.