Tras el éxito conseguido con las naves irregulares, las asociaciones de empresarios de la Costa da Morte preparan los próximos movimientos para lograr un abaratamiento del suelo industrial en los nuevos polígonos de la zona, particularmente en Carballo, Vimianzo, Cee y Malpica. En lugares como Camariñas, donde según el Plan Galicia estaba prevista la construcción de uno al mismo tiempo que los anteriores, la lucha aún va por conseguir que se construya, ya que está comprometido y aprobado en el Consello da Xunta.
En los demás casos, la pelea es por conseguir rebajas o ayudas, o ambos. Los alcaldes ya han dicho que se ven incapaces de hacer nada: excede de sus competencias y no hay dinero. Desde la Xunta, esta misma semana se daba a conocer la respuesta que la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras envió a la Fecom (la pregunta es de octubre) al respecto del mismo tema, con pocos datos optimistas, y para el tema de las ayudas remitía al área competente, que es la Consellería de Industria.? Con su responsable, precisamente, está pedida una entrevista por parte de los representantes empresariales que han abanderado el desafío de las naves empresariales. El portavoz, Alfonso Villar, remitió días atrás una carta al conselleiro, Javier Guerra, solicitando una entrevista. Ya lo habían hecho, mucho antes, en diciembre, tras la primera gran reunión celebrada en Vimianzo, pero se habían dirigido a Feijoo. Y desde la Xunta los encauzan ahora hacia Guerra. Fue precisamente en aquellos primeros encuentros, y después en otros que siguieron en Baio, donde se encauzó el tema de las naves.
Villar ve que es necesario retomar los encuentros, estudiar y tratar de presionar. Y analizar cómo es posible que en muchos polígonos nuevos de España el precio que se está pidiendo por metro cuadrado es la mitad, o menos, del que cuesta en la Costa da Morte, que de media está en los 80 euros, aunque las tarifas varían y muchas de ellas son superiores. Sobre todo si, como es el caso, los polígonos fueron anunciados como revulsivo para una comarca que siempre ha carecido de estas infraestructuras y que poseen un escaso nivel de desarrollo industrial.
«La Costa da Morte no puede ser un desierto industrial», explica Juan Cancela, de la Confederación de Empresarios. «Después de la Semana Santa, los firmantes de la reunión de Baio tenemos que ponernos en marcha con este asunto, aunque nunca lo hemos dejado, porque se ha priorizado lo de las naves. Y no solo nosotros: es preciso conseguir el apoyo social, de concellos y sindicatos».
Cree que la plataforma que ya existe ha demostrado que «funciona y da resultados», y tiene que seguir siéndolo, sobre todo en un asunto «que es un problema de todo, y la solución también hay que buscarla entre todos».