Los propietarios del club de alterne de Corcubión ponen a la venta el negocio

La Voz

CARBALLO

29 ene 2010 . Actualizado a las 10:53 h.

Los dueños del apartotel del Corcubión han puesto el negocio en venta después de haber intentando sin éxito reabrir el local destinándolo a otra actividad.

El apartotel Playa de Quenxe, un establecimiento con cerca de 20 habitaciones y un gran restaurante, cambió de nombre a finales del año 2008. Sus nuevos propietarios le llamaron La Gata de Cristal al tiempo que cerraban hotel y restaurante y pedían licencia para abrir como cafetería especial.

El objetivo era contar con permisos para poder mantener abierto el establecimiento como cafetería hasta altas horas de la madrugada. Tampoco ocultaban sus propietarios el fin al que lo iban a destinar, ya que el cartel de «club» pronto se vio encima de la puerta principal del negocio.

La aventura contó con la oposición frontal de los vecinos de Quenxe, una zona en la que también está situado el colegio de la localidad. De hecho, recogieron cientos de firmas que llevaron al Ayuntamiento pidiendo que se impidiera la apertura del negocio.

Tampoco el alcalde, Francisco Javier Lema, tenía el más mínimo interés en permitir la apertura de un burdel en Quenxe. De hecho, la licencia que habían solicitado nunca les fue concedida.

Sin movimientos

Con o sin licencia, por la localidad corría el rumor de la que La Gata estaba en funcionamiento, cosa poco probable ya que nunca se percibieron movimientos en el entorno del edificio.

Durante el último año no se pudo ver luz alguna en el interior -no era fácil tampoco porque los propietarios bajaron las persianas y cubrieron con láminas opacas muchos cristales para evitar miradas curiosas-, tampoco se escuchaba música ni se vieron clientes o coches aparcados en el exterior del inmueble.

Las críticas de los vecinos durante los primeros meses de convivencia con La Gata de Cristal se fueron acallando ante la falta de molestias.

Parecía que el local estaba cerrado y así permanecería. Sin embargo, en mayo del año pasado los dueños volvieron a pasar por el Concello de Corcubión para pedir licencia, esta vez para hotel, restaurante y cafetería, la misma que tenían antes de convertirse en La Gata.

Pero el hotel no volvería abrir sus puertas más. Durante los últimos dos años el deterioro del edificio, sin mantenimiento alguno, se hizo día a día más evidente. La suciedad y algunas persianas rotas evidenciaban el abandono de las instalaciones.

El apartotel no logró los permisos o los dueños no quisieron intentarlo más. Hace unas semanas decidieron pegar en las ventanas carteles anunciando que el inmueble está en venta.

Será difícil que quien lo compre lo haga para abrir como club de alterne, vistos los antecedentes. El alcalde espera que quien lo haga vuelva a darle el uso para el que fue inicialmente construido.