El Estado dejará de aportar casi dos millones de euros a la comarca

S. G. / C.A.

CARBALLO

19 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La mayor parte de los concellos de la zona (y de Galicia) afrontan el 2010 con sensibles dificultades financieras, derivadas de la crisis económica, que repercute directamente en las arcas municipales: caída del consumo, de las transacciones inmobiliarias o de las licencias por construcción, entre otras. A todas ellas se suma otra más: la caída de los ingresos municipales por los tributos del Estado, agravando de ese modo la crisis financiera global.

En los municipios de las comarcas de Bergantiños, Soneira y Fisterra, además de Cerceda, la suma del dinero que se deja de ingresar sobre el 2009 se acerca a los dos millones de euros (1.850.917), con caída generalizada, salvo en Fisterra, que milagrosamente crece un 2,77%.

Pese a la bajada general, hay tramos. El mayor, en el que apenas están una decena de municipios de Galicia, es el de Cabana, que cae un 22% con respecto al 2009, al pasar de 876.000 a 683.000 euros.

El tramo de pérdidas de entre el 10 y el 15% es sensiblemente superior, ya que se encuadran en él 103 municipios, prácticamente un tercio de todos los que hay en Galicia. En esta situación se encuentran la gran mayoría. Cee, Cerceda, Coristanco, Dumbría, A Laracha, Muxía y Ponteceso, además de Cabana. Por muy poco (superan el 9% de descenso) salvan esta franja negativa los municipios de Vimianzo y Zas.

Cantidades absolutas

En cuanto a cantidades absolutas, el que más se resiente es Carballo, al pasar de 5.049.000 euros a los 4.597.000 (más de 452.000 euros de diferencia), aunque en términos porcentuales no es tan alta como en los casos anteriores. Por su parte, Camariñas, Corcubión (sobre todo: ni llega al 1%) y Malpica son los que menos se resienten de las rebajas estatales.

Los cómputos para determinar qué cantidad le corresponde a cada concello son variables, y en la estimación se tienen en cuenta diversos criterios. Uno de ellos es la población, de ahí que Carballo no pueda compararse (por ejemplo) con Corcubión, o que Cabana sufra una reducción tan drástica, ya que además le afecta la caída de la barrera de los 5.000 habitantes, que Fisterra salva por los pelos, al menos de momento. Existen determinadas líneas de habitantes que modifican no solo la categoría municipal, sino también los ingresos que se reciben del Estado.