El Concello de Carballo tiene en el Tribunal Supremo su última esperanza para que la fábrica de Unemsa, el colegio de Canosa-Rus y un grupo de unas treinta casas (zona de A Braña) a lo largo de 200 metros puedan volver a pertenecerles. Antes eran de la parroquia carballesa de Rus y ahora lo son de la coristanquesa de Erbecedo.
Hasta el momento ya ha sufrido numerosos reveses en estas pretensiones, tanto administrativos como judiciales. El último, la sentencia del Tribunal Superior de Xustiza (TSXG, noviembre del 2007, que no trascendió) que da la razón a los argumentos esgrimidos por el Concello de Coristanco y de la Comisión Galega de Delimitación Territorial y va en contra de los de Carballo. Contra esta sentencia, el Concello ha presentado un recurso de casación ante el Tribunal Supremo. Una portavoz del TSXG explicó ayer que el recurso fue presentado ante esa instancia el pasado 15 de abril, y enviado al Supremo el 15 de junio. Han pasado tres meses desde entonces, aunque en la práctica son dos, porque agosto es inhábil. Por tanto, tiempo insuficiente para que se haya resuelto sobre su admisión o no.
Fuentes del Supremo explicaron que, por los cauces normales, y comparando con asuntos similares que entran la sala de lo contencioso del Supremo, en mes y medio o dos meses como máximo, los magistrados decidirán si admiten o no el recurso. Si lo hacen, tocará esperar aún muchos meses, o pocos años, para conocer la resolución final. Si no lo admiten, las expectativas de Carballo de recuperar esa porción de terreno se habrán esfumado definitivamente.
Llama la atención el tiempo que ha tardado el Concello en recurrir al Supremo, casi año y medio desde la sentencia negativa (para sus intereses) del Tribunal Superior de Xustiza. Desde esta institución explicaron que, si bien no es lo normal, ocurre cuando en medio se resuelve algún incidente ligado a la causa principal. En ese procedimiento ha habido, en efecto, otras vías de recurso. Por ejemplo, el Concello carballés había pedido en su momento la suspensión cautelar del deslinde, también a través de otro recurso de casación, para que se mantuviesen las fronteras en tanto no se fallase sobre el fondo del asunto. El Supremo tampoco le dio la razón, señalando que el interés de que la empresa Unemsa siguiese perteneciendo a Carballo no era suficiente, porque ese mismo interés lo podría tener Coristanco y, en todo caso, se trataba de derechos que correspondería defender, en su caso, a la compañía maderera, pero no al Concello. Y del colegio (otro de los argumentos) decía casi lo mismo, recordando que están matriculados de uno y otro municipio.
El alcalde carballés, Evencio Ferrero, señaló ayer que espera que el recurso sea admitido para conocer, «dunha vez por todas», los límites, aunque es consciente de la dificultad de todo este proceso.