Las carreteras de la provincia se cobraron 68 vidas durante el 2008

Arantza Aróstegui

CARBALLO

14 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Las carreteras de A Coruña registran diez de los 32 accidentes de tráfico que ocurren a diario en Galicia. Según los datos del 2008, A Coruña es, después de Pontevedra, la provincia gallega con más alta siniestralidad viaria. Durante el año pasado se contabilizaron 3.497 accidentes graves, lo que se traduce en el 30,20% de los registrados en Galicia. No obstante, según estos datos, la situación había mejorado con respecto al año anterior en que se contaron 3.686 siniestros, lo que suponía el 31,53% del total.

En los accidentes registrados en las carreteras de toda la provincia, se contabilizaron 68 muertos, 431 heridos graves y 741 heridos leves. En otros 2.695 siniestros solo hubo daños materiales. Estos datos arrojan una mejoría respecto del año anterior, en el que se llegaron a anotar 100 muertos, 631 heridos graves y 1.152 heridos leves. Sin embargo, los siniestros en los que solo se registraron daños materiales fueron en aumento y pasaron del 68% (2007) al 73% (2008).

Los puntos negros

Un examen pormenorizado de estas incidencias en las carreteras pone de relieve que la tercera parte de las 18 comarcas en que se divide la provincia de A Coruña suman los dos tercios de los siniestros.

Los entornos de las grandes ciudades y la circulación por ejes importantes de tráfico acaparan en buena lógica los puntos donde se concentran los accidentes. Las zonas periurbanas de A Coruña, Santiago y Ferrol, por una parte, y la circulación en Betanzos sobre la A-6, Ordes (AP-9 y la N-550) y Bergantiños (AG-55 y AC-552) concentran los puntos negros.

Si examinamos con lupa cada una de las seis comarcas mencionadas nos encontramos que la mayor siniestralidad se da en los municipios de Arteixo, Culleredo, Oleiros, Narón, Carballo, A Laracha, Santiago, Ordes y Betanzos.

Estudio en profundidad

Estos datos se desprenden de un exhaustivo estudio realizado por la sección de Tráfico de la Guardia Civil, a instancias de la Fiscalía Superior de Galicia, que quería contar con un diagnóstico preciso sobre las causas de los accidentes que ocurren en la comunidad, el perfil de los conductores implicados en los siniestros, sobre todo de los reincidentes, los puntos negros, los hábitos de los conductores, las vías más utilizadas, etcétera, a fin de poner remedio o al menos aliviar la sangría que supone para la sociedad el goteo diario de víctimas en las carreteras.

Diez agentes bajo la dirección del teniente coronel José Luis Ulla, jefe de Tráfico de la Guardia Civil de Galicia, realizaron el minucioso trabajo de investigación. Este equipo analizó los accidentes graves registrados en el lapso de ocho meses, entre diciembre del 2007 y abril del 2008, más los meses de julio y agosto de este último año, a fin de que el estudio abarcara los tres períodos vacacionales clásicos: Navidad, Semana Santa y verano. La lluvia y el mal tiempo han quedado desmitificados por este estudio como factores determinantes de los accidentes. La búsqueda de culpables en la meteorología, las infraestructuras, la dispersión poblacional o la ruralidad ya no van a poder utilizados como argumentos de la siniestralidad.

Como vienen explicando hasta la saciedad las autoridades y asociaciones relacionadas con este tema, el foco de la luz hay que ponerlo en el comportamiento de los conductores y no en los elementos externos. Los que van al volante deben adaptar la conducción a las circunstancias del momento, bien sean meteorológicas, viarias o de cualquier otro tipo.