El sector hotelero registró una escasa ocupación durante el puente

La Voz

CARBALLO

09 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Unos lo achacan a la crisis, otros al mal tiempo y otros a la brevedad del puente o a una mezcla de todos esos factores. Los establecimientos hosteleros de la Costa da Morte trabajaron durante el puente de la Constitución a medio gas y, salvo en contadas excepciones, nadie hace un balance positivo de los últimos días festivos previos a las vacaciones de Navidad.

En el hotel Finisterre, en Fisterra, con 48 habitaciones -el mayor del municipio-, el día de más afluencia fue el sábado y solo llegaron a las 22 reservas. El domingo quedaban nueve ocupadas.

En El Hórreo, en Corcubión, explican desde el establecimiento que el puente fue flojo, con una ocupación que se quedó en un 13%, con clientes en ocho de las 37 habitaciones. El mal tiempo, dicen, influyó decisivamente en un hotel que vive mucho del turismo de paso.

En el Playa de Laxe, de 30 habitaciones, la ocupación no pasó de diez cuartos. «O mal tempo e a crise», dicen desde recepción, apuntando que muchos, ante las previsiones meteorológicas adversas, se desplazaron, seguramente, hacia el sur.

«A cousa vai este ano un pouco peor», cuentan desde el Semáforo, en Fisterra. Allí notan menos la falta de clientes porque cuentan tan solo con cinco habitaciones y es frecuente verlas llenas. Cifran la ocupación estos días en un 70%. En donde notan un descenso del volumen de negocio es en el restaurante. Se venden más menús del día y menos mariscadas, resumen desde el establecimiento, situación que extrapolan al resto de los negocios de la localidad.

De los grandes hoteles de la comarca, el que al parecer tuvo mejor suerte fue el Monte Blanco, de Cabana, un establecimiento con 38 habitaciones que estuvo prácticamente al 100%. Eso sí, explica Estrella Pose, su responsable, solo hubieran alcanzado un 20% contabilizando las reservas de clientes particulares. El resto corresponde a un grupo de 43 personas que estuvo pasando el puente realizando diversas actividades de naturaleza y ocio por la Costa da Morte. Parece el único camino de llenar la oferta hostelera en un sector que depende mucho de la temporada alta.