Las empresas de la Costa da Morte presentaron en lo que va de año 10 regulaciones de empleo en las que están implicados 91 trabajadores. Estos ajustes laborales, según los datos que maneja la Consellería de Traballo, afectaron en su mayoría al sector pesquero, que protagonizó ocho de los casos, aunque fueron suspensiones temporales relacionadas con el plan para la regeneración de los bancos de la merluza. El cierre en Cerceda de la factoría de Vitro Cristalglass es el expediente más llamativo, pues supuso la destrucción de 16 puestos de trabajo en la comarca.
El plan para la recuperación de la merluza y la cigala, que se ha puesto en marcha bajo el control de la Unión Europea y se extenderá, en principio, hasta el 2013, conlleva la parada forzosa durante un mes de los barcos que se dedican a capturar estas especies. Además, es necesaria la presentación de un expediente de regulación de empleo temporal. Solo en Muxía se documentaron este año cinco ajustes laborales relacionados con el plan.
En contrapartida, tanto los marineros como los armadores cobran durante estos 30 días subvenciones con cargo al Fondo Europeo de la Pesca. La cuantía que perciben los dueños de los barcos es proporcional al tonelaje de sus embarcaciones, mientras que los trabajadores reciben 45 euros por cada día que pasan en tierra firme.
Los requisitos que deben cumplir los armadores para acceder a las ayudas del plan europeo para regenerar el caladero sur de la merluza son: poseer barcos que capturan más de cinco toneladas anuales, hacer la parada de 30 días por año (Bruselas estudia cambiarla por 90 días bianuales, es decir, 45 días por año), presentar la documentación del barco en Capitanía Marítima durante este tiempo, y la realización de un expediente de regulación de empleo.
La Consellería de Traballo desestimó dos de los cinco expedientes que plantearon los armadores de Muxía. Fuentes consultadas del sector aseguran que estas denegaciones «se debieron a la falta de alguna documentación en la tramitación de los expedientes».
El caso Vitro Cristalglass
Vitro Cristalglass, que se dedica a la fabricación de productos de doble acristalamiento para la construcción, abandonó el polígono de O Acevedo en Cerceda a finales del mes de agosto. Con ella se fueron al traste 16 puestos de trabajo. La explicación que dio la empresa con sede en León para el cierre de las instalaciones fue que «las ventas se habían reducido en un 40% por culpa de la crisis económica». Sus responsables también dijeron que la planta «no había sido rentable desde su apertura».
Sin embargo, las palabras de la compañía se ven empañadas por las sospechas de que desembarcó en Cerceda con la intención de cobrar las ayudas del Plan Miner. De hecho, la empresa solicitó una subvención con cargo a la convocatoria del año 2003 y en la que le fue concedida una partida por un importe de 649.912 euros. Esta ayuda del Ministerio de Industria obligaba a Vitro Cristalglass a mantener su inversión en la zona durante un período de cinco años. Un plazo que se cumplió hace algo más de un mes.