La Xunta ha hablado y a los padres no les ha gustado. Para el curso que viene, los niños de la zona que este año han recibido el privilegio de comer gratis en los 17 recintos educativos de la Costa da Morte, lo tendrán más complicado. Si tener plaza en uno de los comedores de la comarca se ha convertido una tarea difícil, ahora, las familias tendrán que demostrar su situación personal y laboral para saber si tienen opción a ser beneficiarias de las diferentes subvenciones que otorga la Xunta para esta prestación.
El 13 de junio, el Diario Oficial de Galicia se hizo eco de una orden de la Consellería de Educación e introdujo una novedad en el reglamento de los comedores de escolares. Así, el servicio dejará de ser gratuito para muchos de los niños de la comarca. Para ello, la Administración otorgará becas completas, otras por valor de la mitad del precio que vale el comedor y retirará a muchos alumnos las subvenciones.
Según el nuevo reglamento, los estudiantes que no tengan transporte escolar a mediodía o que se encuentren en una situación social desfavorable tendrán derecho a esta prestación. Además, los núcleos con ingresos bajos o las familia numerosa de primera categoría también serán merecedoras de recibir este servicio de manera totalmente gratuita.
La dirección de muchos de los centros con comedores públicos informaron en los últimos días a los progenitores, que no tardaron en dar su opinión. «Me parece totalmente injusto. Ya es difícil que te toque este servicio como para que aún por encima nos compliquen las cosas», decía ayer María Regueira.
Cincuenta por ciento
Los alumnos que formen parte de una familia numerosa de categoría general, tendrán una subvención de un 50% sobre el precio del comedor.
Si el mes pasado las críticas se centraban en la discriminación que existía entre los colegios que tienen este servicio de forma pública y los que la tienen por lo privado, ahora el precio de la comida ha provocado un nuevo debate entre los progenitores. En varios centros educativos de la zona, la noticia ha sentado como un jarro de agua fría y las familias se han quejado.
En el colegio de Zas existe un grupo de padres que se encuentra totalmente en desacuerdo con la gestión que está haciendo el centro del comedor escolar que depende de la Xunta. Una de las madres asegura que el servicio que se está dando a los más pequeños es deficiente. «Cuando pensábamos que las cosas empezaban a ir bien, comienzan de nuevo los problemas», dice refiriéndose a la nueva orden decretada por la Administración.
Además, esta vecina de Zas asegura que la atención que se da a los niños de infantil es insuficiente. «No se les atiende bien, ya que son los mayores los que reparten la comida y no les dejan nada a los pequeños. Los viernes, como los profesores se quieren ir pronto, los alumnos tienen que comer en veinte minutos», explica la mujer.