En la Costa da Morte existen en la actualidad cerca de una treintena de montes en mancomún. En total 27, según el registro de la Organización Galega de Comunidades de Montes Veciñais, y dos menos en las cuentas de Medio Rural, en un listado que parece menos actualizado.
El número de montes vecinales supone una masa forestal de miles de hectáreas explotada por miles de vecinos de la zona. Solo la venta de la madera implica la obtención de importantes recursos que muchas veces se emplean para hacer obras en beneficio de la comunidad, como en el caso de Xaviña, donde se han acometido obras tan importantes como el local social.
Muchas veces las zonas vecinales solo acarrean beneficios a sus propietarios, pero también en un buen número de ocasiones la propiedad o la dirección de esos terrenos acaba convirtiéndose en un problema.
Entre los últimos en surgir en la zona está la de elegir al futuro presidente de la mancomunidad de Arou. Al cargo optan tres candidatos. El actual presidente, José Manuel Tajes Lobelos, Javier Bermúdez y Xosé Xoán Bermúdez Tajes, crítico con la gestión del actual representante. Solo en los últimos años en Arou se plantaron 3.000 pinos y 2.000 carballos. La elección de presidente, de hecho, quedó pospuesta para una próxima asamblea en la que se elegirá al máximo responsable de la entidad mediante voto en urna, y no a mano alzada.
No es el único problema de la zona. La Asociación Cabalar Montefaro, de Vimianzo, no tiene garantías de que pueda usar para su rapa anual el mismo lugar que utilizó hasta ahora, ya que parte de ese terreno pertenece a los mancomunados de Bribes que, explican desde Montefaro, niegan los terrenos. Al mismo tiempo, cuentan desde la asociación, los de Bribes y los de A Valiña tratan de dirimir la titularidad de una propiedad forestal.
No son los únicos que tienen problemas con la propiedad. Los de San Pedro Mártir, en Lobelos (Cee) accedieron hace dos años la propiedad del monte. Sin embargo, explicaba recientemente su presidente, es bien posible que tengan que disputar el título en los tribunales con otros vecinos que aspiran a él.
Los últimos años fueron especialmente prolíficos a la hora de adjudicar parcelas a entidades vecinales. En el 2005 el Tribunal de Montes declaró vecinal el monte en Urroa (Vimianzo). Por esas fechas ocurrió la propio, también en Vimianzo, con Tines y Casais Pequeno. El de Gándara, en el mismo municipio, es también vecinal desde ese año.
El monte de San Paio, en Cee, llegó a los tribunales en el 2007, año en que se reconoció como propiedad de una agrupación de vecinos -otra la reclamaba antes- y ese año fue declarado también vecinal el de A Igrexa, en Ameixenda (Cee).
En el 2004 los vecinos de Cances (Carballo) recuperaron el monte Neme tras un año de litigios, año en el que el consorcio Monte de Cuns fue obligado por los jueces a devolver a los vecinos el terreno (en Coristanco) forestal.
Los problemas de lindes entre entidades son algo muy habitual en la comarca, donde la tradición de áreas mancomunadas destaca sobre todo en Vimianzo, con cerca de una docena, muy por encima del resto de los municipios. En otros ayuntamientos con amplias superficies arbóreas, como Zas y Muxía, no hay ninguno.
En los montes no solo la madera es negocio. La instalación de parques eólicos y las rentas de las antenas de telefonía los hacen también muy atractivos para los vecinos.