Vimianzo es el municipio más barato de la zona en vivienda nueva

E. E.

CARBALLO

21 dic 2007 . Actualizado a las 04:17 h.

Los precios de la vivienda en la Costa da Morte ofrecen un baile extremo de cifras entre unos municipios y otros. Las diferencias llegan a ser brutales entre los que no tienen mar y los que lo pueden ver desde la terraza a pocos metros.

El parón de la construcción y la subida de las hipotecas se está viendo en una sensible reducción de las ventas, pero no en una bajada de los precios de los pisos en los lugares en los que se dispararon hace unos años. Eso sí, ahora hay más margen para negociar y no es imposible sacarse la plaza de garaje de regalo o que se desaparezcan unos miles de euros de la factura.

En general, hacerse con un piso en la comarca no es una ganga. Encontrar algo nuevo por debajo de los 100.000 euros no es fácil si hay playa cerca. Hay excepciones. En Malpica aún es posible comprar un apartamento de un único dormitorio por 60.000 euros, a los que habría que sumarles otros 11.000 más del garaje para quien lo desee.

Pero Malpica no es el municipio más barato de la zona. Ese honroso puesto le corresponde a Vimianzo. Quien quiera un piso de 55 metros cuadrados nuevo, con garaje y trastero, cocina amueblada, carpintería de roble y parqué, puede hacerse con él por 60.000 euros. Todo un récord, que también se percibe en la parte alta: entre lo más caro de la localidad hay pisos por 105.000 euros con las mismas calidades.

La situación tiene poco que ver con lo que pasa unos cuantos kilómetros más al sur. En Fisterra hace tiempo que vender un piso se ha convertido en una tarea difícil. Y es que allí hay apartamentos de 40 metros cuadrados por los que se piden 138.000 euros. Eso sí, renunciando a las vistas y posiblemente al garaje se pueden encontrar cosas por 102.000 euros. Entre los caros, las viviendas llegan a los 180.000 euros, algo impensable hace unos años. Pero más impensable era en Laxe llegar a lo que se llegó. Hace sólo doce meses se vendieron allí pisos -no casas- por 240.000 euros. En la parte baja de la localidad, y regateando, se puede conseguir un lugar donde vivir -nuevo- por 102.000 euros, pero no es fácil.

El municipio pasa por ser uno de los más caros de la Costa da Morte. También es uno de los más deseados.

Otro de los clásicos destinos turísticos, Corcubión, cuenta también con un amplio historial de pisos caros. En Quenxe la vivienda nueva oscila entre los 120.000 y los 150.000 euros, aunque ya hay quien se atreve a pedir 180.000.

Frenado en seco

Desde las inmobialiarias coinciden en que este año las ventas frenaron en seco. Es el caso de Camariñas, donde también se piden precios que asustan a los clientes: de 120.000 a 180.000 euros, siempre en vivienda nueva.Cerceda se sube también al tirón de la vivienda, aunque con tarifas más humanas: por menos de 90.000 euros hay casa nueva y garaje.

El bum no afectó a todos los municipios por igual. Así, quien quiera hacerse con un piso en Zas antes tendrá que construir el edificio. La oferta allí es muy escasa y se concentra en Baio.

En la misma situación está Dumbría. Imposible alquilar o comprar porque allí no hay pisos. Los pocos que se ponen a la venta se pueden adquirir, a altos precios, en Ézaro.

En Cabana la mayor parte de las licencias corresponden a viviendas unifamiliares. Allí todavía no llegó la fiebre de los bloques de hormigón.

Mención especial merecen los municipios más activos económicamente de la comarca. En Cee se notó el freno en las ventas de pisos, pero no tanto como en los lugares donde la oferta se centra en la segunda vivienda. Por la misma situación atraviesa Carballo. En los dos casos los precios se mantienen altos, pero por debajo de lo que llegan a pagar los turistas con más recursos por un piso.

En Cee hay viviendas medias -sobre 80 metros cuadrados- con garaje por unos 115.000 euros. Cerca de 180.000 se pueden pedir por 130 metros con vistas al mar.

En Carballo el precio bajo se sitúa ya en la línea de los 100.000 euros. En la gama alta, eso sí, el municipio con más población y más recursos de la Costa da Morte se pone también a la cabeza: quien los tenga, podrá gastarse hasta 300.000 euros en una vivienda.

Las tarifas varían mucho -y bajan- cuando se trata de hacerse con un piso usado. Hasta la mitad en algunos casos.