El fuego en un establo de Noia tardó 14 horas en darse por extinguido

María Hermida
María Hermida RIBEIRA/LA VOZ.*+? ? ?

BARBANZA

Los propietarios ya estaban en cama y se enteraron del incendio gracias a una mujer que oyó ruidos muy fuertes

07 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.

La noche mágica de Reyes no tuvo nada de especial en la aldea de Vilardante, en la parroquia noiesa de Roo. Todo al contrario, se convirtió en una pesadilla a cuenta de un incendio que se sospecha que pudo ser intencionado. Las llamas se produjeron en la parte de arriba de un establo de Noia. La magnitud del incendio fue tal que bomberos y Grumir estuvieron trabajando catorce horas.

En la noche del miércoles, saltaron las alarmas. Una vecina de la aldea sintió unos ruidos enormes y, acto seguido, se percató ya de que ardía el almacén de hierba que había en la planta superior de un establo. Llamó a los propietarios y, a partir de ahí, se inició un operativo que no terminaría hasta ayer, sobre las dos de la tarde.

Grumir de Noia, bomberos de Boiro y Ribeira ayudados por vecinos y por los propietarios afectados desafiaron a las inclemencias temporales -caían fuertes aguaceros- y trabajaron a destajo para intentar parar el fuego. Fue imposible que no calcinara las 1.700 pacas de hierba apiladas. Tampoco se pudo hacer nada para salvar un coche aparcado en este inmueble. Ni para evitar que el tejado no saltase por los aires y la estructura se viese dañada. Lo que sí se logró fue que las llamas no afectasen a la parte de abajo del recinto, a la estabulación propiamente dicha, donde permanecían una decena de vacas, que, afortunadamente, no sufrieron daño alguno.

Conforme el tejado iba resultando afectado, el agua y el viento daban con toda su fuerza y complicaban el trabajo. No en vano, según explicaron desde el Grumir noiés, aunque la lluvia pudiese ser una ayuda para ir sofocando las llamas, el viento jugaba en contra y favorecía que se propagase más el fuego. Sobre las dos de la tarde, al fin, se dio por extinguido el foco.