Los dueños de las naves aprovechan las jornadas de inactividad para llevar a cabo reparaciones
17 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Hace unos diez días, la flota del pulpo de Barbanza tuvo que amarrar para cumplir una veda de dos meses impuesta por la Administración gallega con la finalidad de recuperar la especie. En total, unas 150 embarcaciones echaron en tierra las nasas a la espera de que transcurra el tiempo. El sector que se dedica a la captura del cefalópodo es uno de los más numerosos en la comarca, pues da trabajo a cerca de 300 marineros. Sin embargo, esta interrupción de la actividad dejó en el paro a unos 200 profesionales que esperan cobrar las indemnizaciones del Inem.
La mayoría de los naseiros cuentan en su documentación con permiso para faenar con otras artes. Sin embargo, muchos desestiman esta opción porque no les compensa comprar otras redes para faenar solo dos meses o, en otros casos, porque no es rentable.
En el puerto de Lira se dedican a la captura de esta especie unos treinta barcos, de los que veinte están parados. El patrón mayor, Juan Manuel Gómez Leis, comentó que unos quince no tienen posibilidad de trabajar con otras artes. En este sentido, indicó que llevan años reclamando a la Administración que les den otras alternancias con la finalidad de poder continuar faenando.
Una de las posibilidades que barajan en el pósito lirense es que a los armadores que se quedan en el paro les autoricen a dedicarse a la captura del percebe: «Hai que repartir o traballo», dijo el dirigente.
Alternancias
La veda del pulpo dejó inactivos a unos cuarenta marineros de la localidad carnotana, que podrán cobrar las ayudas del Inem si les corresponden.
Las cofradías de Porto do Son y Portosín cuentan con pequeñas flotas que se dedican a esta actividad. En Portosín hay siete barcos amarrados que suman 21 tripulantes inactivos. El patrón mayor, Eduardo Carreño, indicó que la gente está en el paro y los armadores aprovechan para hacer todo tipo de reparaciones. Eso si, «sen recibir ningún tipo de axuda». La mayoría de las naves tienen otras alternancias pero según explicó Carreño, «Non lles é rendible».
En una situación similar se encuentran los marineros de Porto do Son. El responsable del pósito de la localidad, Tomás Fajardo, relató que cuentan con seis naseiros que se dedican todo el año a esta actividad. De estos, tres están amarrados, mientras que dos faenan con aparejos y uno se dedica al percebe. En total están en tierra 14 profesionales a la espera de que pasen los dos meses de veda para poder regresar al mar. Los que cumplan los requisitos cobrarán las indemnizaciones que les correspondan a través del Inem, eso sí, dentro de unas semanas.