Los profesionales tienen que compartir la actividad extractiva con sus labores de control
27 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Las playas son de todos, pero el marisco que nace y crece en ellas no. O eso al menos es lo que piensan y dicen los productores que viven de la actividad extractiva en la comarca. Por eso, el colectivo de mariscadores de a pie debe redoblar y reforzar todos los veranos los servicios de vigilancia en sus concesiones para evitar que tanto los bañistas como los furtivos se lleven un producto que está al alcance de casi todos. Decenas de profesionales tienen que patear a diario las playas para persuadir a los usuarios de que se abstenga de coger el bivalvo.
La masiva afluencia de gente en los arenales de la comarca es uno de los principales quebraderos de cabeza de los representantes de los mariscadores. Aunque no son todos, sí son muchos los que se dedican a extraer marisco. Los productores aumentan las guardias y la presencia en los lugares más concurridos para evitar que les lleven el bivalvo. Normalmente los profesionales, cuando se percatan de que alguien está recogiendo alguna especie, les advierten de que no pueden hacerlo, «moitos enténdeno e paran, pero outros aínda teñen máis que dicir», comenta el portavoz de una entidad de la comarca.
Zonas conflictivas
Vicenta González, presidenta de la agrupación de mariscadores de Rianxo, indicó que ellos mantienen los mismos grupos de vigilancia tanto en verano como en invierno, unas veinte personas, menos los días de trabajo, que solo bajan dos productores por playa.
Los turistas y los furtivos son los principales inconvenientes que tienen los rianxeiros en sus concesiones. La representante del colectivo indicó que una de las zonas más conflictivas es la de Cespón, donde aumenta la presencia de quienes extraen producto ilegalmente.
El pósito de Noia pone en marcha el servicio de vigilancia a pie solo en verano. Cada día, unas ocho personas salen a patrullar, pues «moitos bañistas dedícanse a coller o marisco. Temos que estar pendentes para evitar esta situación. Algúns son xa auténticos profesionais e agochan as súas capturas nos sitios máis variados, iso si, o máis usado é debaixo das toallas», asegura el patrón mayor, Santiago Cruz.