Los empresarios creen que la situación de Juan Sampedro es solo la punta del iceberg de lo que ocurre en el ramo
16 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Y les estalló en las manos. El final del bum inmobiliario que se ha venido anunciando desde hace dos años cayó como una losa, sobre todo, en las pequeñas promotoras de Barbanza, que Andrés Teira, presidente del Centro Empresarial da Construcción do Barbanza (CECB), cifra en un 90% de las firmas del sector. La pregunta que hay que formularse es: ¿Y ahora qué se hace con tanto ladrillo y con tanta bolsa de suelo con licencia para el que no existe comprador? Hay empresas que ya reorientan su negocio pensando en el mercado barbanzano. «Es un proceso que se percibe en el sector desde hace meses, pero que tardará en ser visible por el mercado», comenta un profesional de A Pobra.
Según él, «la construcción no es un ámbito que se caracterice por cambios muy bruscos, como sucede en el automóvil, que sí percibe una alteración económica casi al instante. Un edificio se tarda, por término medio, en acabar entre 18 y 24 meses, por lo que aunque se vean grúas y se dé la sensación de que todo va a buen ritmo, no es cierto; estamos atravesando una situación bastante crítica» sentencia el empresario.
Aunque los expertos llevan desde el 2005 anunciando la crisis, en la comarca se seguía un ritmo de edificación muy alto, superior incluso al de la media gallega. Un ejemplo: El número de viviendas visadas en Ribeira superó las 1.100 en el 2007. En ese mismo período en Santiago,la cifra fue de unas 150.
Giro inesperado
Pero esta situación dio un giro inesperado cuando una de las empresas promotoras más importantes de la comarca, Juan Sampedro, anunció el inicio de un proceso de regulación de empleo que afecta a la mitad de la plantilla, unas 30 personas, para garantizar su continuidad. Además, el responsable de la firma boirense decidió suspender la construcción de 133 viviendas previstas para este año.
«La situación de esta empresa no difiere mucho de lo que está ocurriendo en otras firmas de la comarca; la diferencia estriba en que cuando eres un grupo de cierto peso en el sector es más llamativo», señaló Juan Sampedro. Como otros constructores de la zona, el profesional boirense cree que el futuro más inmediato pasa por la edificación pensando en el residente en Barbanza. «Aquí viven en torno a 123.000 personas; en Santiago, 98.000. Sin embargo en la comarca no hay ni un solo centro comercial, si se exceptúa el de Ribeira; no existen apenas viviendas sociales; y no se construyen pisos pensando en el alquiler que tanto demandan los jóvenes», apuntó Sampedro. Y añadió: «Esas son tres de las posibles soluciones que se tienen encima de la mesa y que se plantean a corto plazo».
Época de pujanza
Por su parte, Andrés Teira señaló que «cando comezou a época de vacas gordas, pequenos empresarios que se dedicaban ás reformas, rehabilitacións e construción de vivendas unifamiliares, pasaron a ser promotores, dando así un salto cualitativo e cuantitativo. Agora que vén a crise, non dispoñen de solvencia económica, porque os bancos xa non dan préstamos con tanta lixeireza, e terán que volver á pequena promoción».
Lo que sí constatan los afectados consultados es que la segunda vivienda, que tanta riqueza y empleo generó en los últimos años, es un modelo que tiene visos de estancarse, sobre todo cuando se acaben las actuales licencias aprobadas y concedidas por los ayuntamientos de la comarca.