Marcelino Abuín culpa a Partido Popular e IU de conformar una «pinza para obstaculizar el progreso de Vilagarcía»
21 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Normalidad absoluta. Esta es la imagen que el grupo socialista que gobierna Vilagarcía junto al BNG quiso transmitir ayer, un día después del convulso pleno en el que el PSOE se quedó solo en la defensa de la distribución de los fondos anticrisis. El hecho de que sus socios nacionalistas criticasen la decisión de levantar la sesión sin tratar de modificar la propuesta de inversiones no ha derivado, según la alcaldesa, en problema alguno. «Vimos de celebrar unha xunta de goberno normal, en Vilagarcía segue a haber un goberno a traballar, a man sempre estivo tendida e coido que as explicacións no pleno foron suficientes», explicó Dolores García. En el afán de quitar hierro a las diferencias con el Bloque, la regidora limitó a apenas un 7% el porcentaje de las inversiones que motivaron la discusión entre ambos grupos.
La propia escenificación de la comparecencia socialista redundó en el mensaje de unidad sin fisuras que el grupo mayoritario del gobierno quiso proyectar. Así, junto a la alcaldesa se sentaron el concejal de Obras, Manuel Rodríguez Cuervo, cuyo respaldo al reparto de los fondos fue puesto en duda desde distintos ámbitos, y el portavoz, Marcelino Abuín. Este último se encargó de las funciones de ataque. Y, sin más demora, tomó la palabra tras García para argumentar por qué el hecho más destacable del polémico pleno fue «el reconocimiento de Tomás Fole de que nunca gobernará si no obtiene mayoría absoluta».
Esta constatación, prosiguió Abuín, constituye, en su opinión, la clave del comportamiento político del Partido Popular en la capital arousana. La perspectiva de que el gobierno local se disponga a gestionar en los próximos meses inversiones por un importe de 16 millones de euros, razonó el portavoz socialista, aleja a los conservadores de la posibilidad de alcanzar la alcaldía. «Esto es lo que justifica su postura y por eso están dispuestos a obstaculizar el progreso de Vilagarcía, que choca con sus intereses, como ya habían demostrado en los debates sobre Luz Salgada y Arousa XXI».
En este empeño, puntualizó el portavoz socialista, los populares «no tienen reparos en sumarse a las propuestas de Izquierda Unida, y ambos deberían explicar esta pinza cuyo objetivo es obstruir -insistió Abuín- el progreso de Vilagarcía». IU, concluyó a este respecto, fue el único grupo que propuso eliminar obras (la humanización de Rey Daviña y el parque del Doctor Carús) «y esa propuesta tuvo el apoyo del PP; otros plantearon sumar actuaciones, ellos apostaron por restar».
En esta interpretación resulta transparente la voluntad del PSOE de limar asperezas con el BNG. Los socialistas evitaron valorar la postura de sus socios, más allá de limitarla a aquella discrepancia del 7%, así como interpretar los «costes políticos» que Castro Ratón conjuró como virtual consecuencia del pleno. «Segue habendo un goberno de coalición», zanjó la alcaldesa no sin que antes Abuín lanzase la última pulla al PP. «Que se opongan a algo sin leerlo es una irresponsabilidad», apostilló refiriéndose a la ampliación de la biblioteca, que Fole reclamó pese a que figuraba entre las actuaciones propuestas.