Quevedo y las mujeres. Misógino, burlón y... ¿feminista?
En sus sátiras pinta a las mujeres como gentes de poco fiar y escasa inteligencia: «Escobas de una cara», las llamó. Pero no era tan misógino como se creía: lo argumentan estudios y libros recientes. Una nueva biografía incide, además, en su carácter apasionado y en su defensa del feminismo.